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domingo, 21 de noviembre de 2010

Cárdenas cree descubrir la pólvora cuando repite de memoria versiones sobre la cruz y la espada. se quedó sin argumentos para atacar a Cristo


Si alguien había pensado que el ataque del gobierno de Evo Morales contra la Iglesia Católica había cesado, el inefable viceministro de descolonización, Félix Cárdenas, se encargó de reactivar la ofensiva del poder contra un clero incómodo. Según Cárdenas, la Iglesia “bendijo con la cruz la muerte de millones de indígenas por la espada” y “patrocinó la discriminación por cientos de años en Bolivia”. “La cruz y la espada se han convertido en una suerte de socios transnacionales para saquear, para masacrar especialmente pueblos indígenas", dijo el viceministro, quien hace poco propuso purgar libros clásicos de la curricula escolar por considerarlos “racistas”. Pobre y parcial visión de la historia la del funcionario, que extirpa de la memoria a un fray Bartolomé de las Casas o, para hablar de tiempos más cercanos, la intensa obra social desplegada por la Iglesia en beneficio de los más humildes, la mayoría de ascendencia indígena. Tanta furia gubernamental sólo puede explicarse por la verdad inherente a las denuncias realizadas por los obispos, en el sentido de que Bolivia se encamina hacia el autoritarismo, en medio de un creciente fenómeno de narcotráfico. “El verdadero rey es el que sirve a la paz social y no el que impone y persigue”, dijo por su parte en la homilía dominical Monseñor Sergio Gualberti. Y es que la Iglesia no está haciendo otra cosa que seguir la senda trazada hace décadas por el ejemplo de Luis Espinal, quien denunció a costa de su vida el advenimiento de un despotismo fundado en el narcopoder. La historia tiende a repetirse, tal vez en otro plano y con otros discursos ideológicos, pero con las mismas realidades fundamentales. Mientras tanto, las últimas declaraciones de Benedicto XVI parecen desmentir una a una las temerarias aseveraciones del presidente Morales, al mostrar a un Papa reformista decidido a revisar, con responsabilidad y mesura, varias de las posturas tradicionales de la Iglesia, desde la infalibilidad pontificia hasta el uso de preservativos, pasando por la posibilidad de renuncia del Pontífice en caso de grave quebrantamiento de salud. Todo lo cual no hace sino confirmar lo absurdo de un ataque que no sólo constituye una amenaza a la libertad religiosa en nuestro país sino, por sobre todo, una confesión de partes ante las denuncias hechas por los prelados.

notishots@gmail.com

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