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lunes, 30 de abril de 2007

El sínodo de Obispos para octubre del 2008

Con la sabia previsión de la Santa Sede, se va preparando el Sínodo de Obispos, acontecimientos al cual, el Papa Benedicto XVI le concede singular importancia.El acntecimiento bien merece un seguimiento minuciosos que nos irá dando el cuadro exacto de sus objetivos.

Viernes, 27 abr (RV).- Han sido presentados esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede los Lineamenta para la XIIª Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se celebrará en Roma del 5 al 26 de octubre de 2008. El argumento que su Santidad Benedicto XVI ha establecido para los futuros trabajos sinodales lleva por título: “La palabra de Dios en la vida y en la misión del Iglesia”.

El secretario general del Sínodo, Mons. Nikola Eterovic, que ha presentado el texto de preparación de la reunión sinodal a los medios informativos, ha subrayado que “los Lineamenta son un documento importante en la preparación del Sínodo” porque su “objetivo es suscitar una reflexión a nivel de Iglesia Universal sobre el tema del Sínodo”. “Un tema que en cierto sentido -ha dicho- se relaciona y se complementa con el tema de la anterior asamblea dedicada a la Eucaristía. De hecho, en la celebración de la Santa Misa, forman un único acto de culto sus dos partes esenciales: la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística”.

La estructura de los Lineamenta, que serán enviados a todas las Conferencias Episcopales del mundo para ser valorados y debatidos, refleja el tema de la cumbre sinodal. Están divididos en tres grandes capítulos. El primero, trata sobre la Revelación, Palabra de Dios e Iglesia; el segundo, lleva por título La Palabra de Dios en la vida de la Iglesia; y el tercero La Palabra de Dios en la misión de la Iglesia. El texto se abre y se cierra, respectivamente, con una Introducción y una breve Conclusión.

En la Introducción, se indican las principales motivaciones que han llevado a la elección de la “Palabra de Dios” para que sea base de estudio y debate sinodal. Se subraya la importancia de situarse en la Tradición viva de la Iglesia. De hecho, los Lineamenta hacen referencia directa a la Constitución dogmática Dei Verbum, aprobada por el Concilio Vaticano II en 1965, y se dice que “después de más de 40 años de este documento conciliar es oportuno valorar, a nivel de Iglesia universal, los resultados positivos que ha suscitado en el Pueblo de Dios, en particular en lo que se refiere a renovación bíblica en ámbito litúrgico, teológico y catequético”.

La Asamblea sinodal tendrá un objetivo principalmente pastoral profundizando en las razones doctrinales. Para facilitar la reflexión, después de cada Lineamenta se plantean una serie de preguntas sobre el argumento tratado. El Cuestionario presentado de manera completa al final del Documento es un instrumento indispensable en la metodología sinodal. Pues, facilita la discusión y ayuda a focalizar los puntos principales en vista a las respuestas que los organismos colegiales en todo el mundo están llamados a dar a la Secretaria General del Sínodo de los Obispos. Estas respuestas vienen estudiadas y clasificadas por el Consejo de la Secretaria y con la ayuda de los expertos se elabora un documento de trabajo para la Asamblea sinodal denominado Instrumentum laboris.

miércoles, 25 de abril de 2007

El Papa no deja de orar por Palestina

Audiencia del Papa al presidente palestino Abas: la Santa Sede aprecia el compromiso de impulsar el proceso de paz entre israelíes y palestinos, gracias también a la comunidad internacional

Martes, 24 abr (RV).- Benedicto XVI ha recibido esta mañana al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás – Abu Mazen. Después de esta audiencia pontificia, el mandatario palestino ha mantenido un encuentro con el cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, acompañado de mons. Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados.

Un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede señala que «en el curso de las cordiales conversaciones, se examinó la situación en Oriente Medio. En particular, se manifestó aprecio por el compromiso - gracias también a la ayuda de la comunidad internacional - en favor de la reanudación del proceso de paz entre israelíes y palestinos. También se habló sobre la situación interna palestina, con referencia, entre otros temas, a las dificultades que encuentran los católicos y al valor de su contribución en esta sociedad».

sábado, 21 de abril de 2007

El limbo, nunca fue artículo de fe! (Radio Vaticana)

Sábado, 21 abr (RV).- «El destino de los niños que mueren sin haber recibido el bautismo es el Cielo». Es la conclusión de la Comisión Teológica Internacional, que, después de algunos años de estudio, ha publicado un documento que se titula, precisamente: «La esperanza de salvación para los niños que mueren sin haber sido bautizados». El Documento aclara que el tradicional concepto de limbo, lugar donde los niños no bautizados viven eternamente sin comunión con Dios, refleja una «visión excesivamente restrictiva de la salvación”.

La agencia de información de los obispos de Estados Unidos, Catholic Nwes Service, ha publicado amplias partes de este mismo documento, cuyo texto integral en italiano será publicado el próximo 5 de mayo, en la revista Civiltá Cattolica, de los jesuitas italianos.

«Las razones fundamentales que han llevado a aclarar, desde el punto de vista teológico, que los niños que mueren sin haber sido bautizados van al Cielo – ha declarado ante nuestros micrófonos el Secretario General de la Comisión Teológica Internacional – están representadas, en primer lugar, por la misericordia infinita de Dios, que quiere que todos los hombres se salven».
El padre Luís Ladaria ha hecho hincapié asimismo en «la mediación única y universal de Cristo, que ha venido al mundo para salvar a todos los hombres», sin olvidar que «Jesús mostró de forma especial su cercanía a los pequeños y su predilección por ellos». Por lo que «todas estas razones llevan a la esperanza de la salvación de los niños que han muerto sin ser bautizados».

Al ser preguntado sobre cuál ha sido la aportación de Benedicto XVI en la redacción de este documento el mismo sacerdote jesuita español ha explicado también que la redacción es obra de de la Comisión Teológica Internacional, pero que «Benedicto XVI - habiendo sido además presidente de la misma Comisión, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, siendo entonces el cardenal Ratzinger – indicó este tema de estudio. Probablemente de acuerdo con el Papa Juan Pablo II. Y, como sabemos, ha dado su consenso para la publicación de este texto».

Con este documento, la Comisión Teológica Internacional sale al paso de la urgencia de la esperanza, en el marco de este tema que contempla a los pequeños inocentes que mueren sin haber sido bautizados y a los niños no nacidos víctimas de los abortos. Explicando que «el limbo nunca fue definido como dogma», el padre Ladaria recuerda además que «el Catecismo de la Iglesia Católica no lo menciona».

El limbo desapareció

 
No era justo que los niños que mueren sin ser bautizados fuesen a parar al Limbo, que no era ni el cielo, ni el infierno. Un sitio neutral que un Decreto del Papa Benedicto XVI acaba de emitir. Así la existencia del Limbo tenida como una parte de la doctrina del catecismo, ha dejado de existir, en buena hora. No era un artículo de fe, pero sí era parte de la explicación sobre la vida, más allá de la muerte física. Ver más en la crónica de la derecha. La Iglesia de Roma, santa María La Mayor, considerada uno de los templos más grandes del mundo.
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miércoles, 18 de abril de 2007

Sinopsis del libro de Benedicto XVI

«El camino del Papa hacia Jesús. Una meditación personal y no un documento del Magisterio». Se ha presentado la sinopsis de este libro de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, titulado «Jesús de Nazaret». Libro que es la primera parte de una obra, cuya realización – como afirma el mismo autor - «ha sido precedida por un ‘largo camino interior’». Y en cuya segunda parte el Papa espera «poder ofrecer también un capítulo sobre las narraciones de la infancia de Jesús y tratar sobre el misterio de su pasión, muerte y resurrección».

Es reflejo de la búsqueda personal del ‘Rostro del Señor’ por parte de Joseph Ratzinger. «No quiere ser un documento del Magisterio», por lo que «cada uno tiene la libertad de contradecirme», como subraya el mismo Pontífice en la premisa. El objetivo principal de esta obra es el de «favorecer en el lector el crecimiento de una relación viva con Jesucristo».

El que ha sido presentado hoy es «en primer lugar un libro pastoral», subrayando luego que es también «obra de un teólogo riguroso, que justifica cada una de sus afirmaciones sobre la base de un conocimiento inmenso de los textos sagrados y de la literatura crítica». Analizando el método histórico-crítico y sus límites, el Papa declara que su libro «considera a Jesús a partir de su comunión con el Padre». Joseph Ratzinger presenta «el Jesús de los Evangelios como Jesús real, como Jesús histórico».

«Para Benedicto XVI, en el texto bíblico se encuentran todos los elementos para afirmar que el personaje histórico, Jesucristo, es también efectivamente el Hijo de Dios que vino a la tierra para salvar a la humanidad y, página tras página, va examinando cada uno de esos elementos. Va guiando al lector – creyente y no creyente – en una cautivadora aventura intelectual».

«Con el hombre de fe, que anhela explicar el misterio divino sobre todo a sí mismo. Con el culto teólogo, que abarca resultados de análisis doctrinales antiguos y recientes», «en este libro, emerge el pastor que logra verdaderamente su anhelo de impulsar en el lector el crecimiento de una relación viva con Jesucristo, casi implicándolo poco a poco en su amistad personal con el Señor».

La sinopsis del libro de Benedicto XVI concluye haciendo hincapié en que «en esta perspectiva, el Pontífice no teme denunciar un mundo que, excluyendo a Dios y aferrándose sólo a las realidades visibles y materiales, corre el riesgo de autodestruirse en la búsqueda egoísta de un bienestar sólo material, volviéndose sordo a la verdadera llamada del ser humano a ser, en el Hijo, hijo de Dios y a alcanzar así la verdadera libertad en ‘la Tierra prometida’ del ‘Reino de Dios».

Extractos del libro
Dando una mirada al libro podemos extraer la afirmación de que el Hijo de Dios es el Jesús histórico. Confieso, escribe el Papa, que precisamente Jesús –el del Evangelio– es una figura históricamente sensata y convincente. Aludiendo a la carta de Pablo a los Filipenses, el Santo Padre manifiesta que veinte años después de la muerte de Jesús encontramos en el gran himno a Cristo, en la carta mencionada del Apóstol, una cristología, en la que se dice que Jesús era igualmente Dios, pero que se despojó a sí mismo, que se hizo hombre, se humilló hasta al muerte en la Cruz y que a Él espera el homenaje de lo creado, la adoración que en el profeta Isaías, Dios había proclamado como debida solamente a Él.

Mirando esta realidad Benedicto XVI cree conveniente preguntarse, qué ocurrió en estos veinte años tras la crucifixión. ¿Cómo se ha llegado a esta cristología? Naturalmente, creer que precisamente como hombre Él era Dios y que esto lo ha hecho ver en las parábolas, va más allá del método histórico. Al contrario, si a la luz de esta convicción de fe se leen los textos con el método histórico y con su apertura a lo más grande, ellos se entreabren, y nos muestran un camino y una figura que son dignas de fe.

Respecto a la prueba de la existencia de Dios que el tentador propone cuando pide a Jesús que transforme las piedras en pan, Benedicto XVI se pregunta: ¿qué hay de más trágico y contradictorio con un Dios bueno, y la fe en un redentor de los hombres, que el hambre de la humanidad? ¿La primera nota identificativa de un redentor del mundo no debería ser el acabar con el hambre en el mundo?

El Papa recuerda cómo Dios alimentaba al pueblo de Israel con el maná, con el pan del cielo, cuando caminaba por el desierto. ¿No debería el salvador del mundo demostrar la propia identidad dando de comer a todos? ¿El problema de la alimentación del mundo –y en general los problemas sociales– no son posiblemente el primer y auténtico criterio para la redención? ¿Alguien que no colme este criterio puede llamarse redentor?

El marxismo, que ha hecho suyo este ideal, el corazón de su promesa de salvación, escribe el Pontífice, habría hecho posible que el desierto se convirtiera en pan. “Si tu eres el Hijo de Dios…” ¿Qué desafío? ¿No se debería decir lo mismo a la Iglesia? La respuesta de Jesús no se puede entender solamente a la luz de lo que se relata en las tentaciones. El tema del pan permeabiliza todo el Evangelio y debe ser visto en toda su extensión.

A este punto el Papa recuerda dos pasajes evangélicos, precisamente sobre el pan en la vida de Jesús: la multiplicación de los panes y la Última Cena. En el primero, la gente fue a escuchar la palabra de Dios, como personas que han abierto el propio corazón a Dios y a los demás recíprocamente, así pueden recibir el pan de manera justa.

El segundo pasaje sobre el pan nos lleva al anticipo del tercero y constituye su preparación, el de la Última Cena, que se convierte en Eucaristía de la Iglesia y el milagro permanente de Jesús sobre el pan. Él mismo se ha convertido en pan para nosotros, y esta multiplicación de los panes durará de manera inagotable hasta el final de los tiempos. Así, ahora, comprendemos la palabra de Jesús, que Él toma del Antiguo Testamento, para rechazar al tentador: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. A este propósito, el Papa recuerda una frase de un jesuita alemán condenado a muerte por los nazis: “El pan es importante, la libertad es más importante, pero la cosa más importante de todas, es la constante fidelidad y la adoración jamás traicionada”.

El Santo Padre finaliza este extracto de su libro, contrastando este pasaje con la realidad del llamado Tercer Mundo y advierte que está en juego el primado de Dios: “No se puede gobernar la historia, advierte, con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, entonces ninguna otra cosa puede convertirse en buena. Y la bondad de corazón solamente puede venir de Aquel que es Él mismo la Bondad, el Bien”.

La cuestión joánica
Dos temas decisivos en la cuestión joánica: quién es el autor de este Evangelio y cuál es su credibilidad histórica. Respecto a la primera pregunta es el mismo Evangelio quien ofrece una clara afirmación en el relato de la Pasión, cuando se alude a uno de los soldados que atravesó el costado de Jesús con una lanza: “en seguida salió sangre y agua”, e inmediatamente añade: “quien lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que vosotros creáis”. Y este era un testigo ocular, el mismo de quien se había dicho que estaba junto a la cruz y que era el discípulo a quien Jesús amaba, discípulo que después viene mencionado como el autor del Evangelio.

No obstante el nombre de este autor venga voluntariamente mantenido en secreto, sin embargo el Evangelio le atribuye la función de testigo y garante de lo sucedido, figura histórica, porque si no fuera así, las frases anteriores se vaciarían de significado, carecerían de sentido.

Aunque la tradición, desde tiempos de San Ireneo, muerto en torno al año 202, reconoce a este discípulo como San Juan, hoy han surgido dudas respecto a este nombre. Al mismo tiempo, estudios exegéticos modernos, inclinan la balanza de la autoría hacia San Juan, en base a los datos que examina el exegeta francés Henri Caselles, quien ha demostrado, con una investigación sociológica sobre las familias de pescadores, el sacerdocio del templo, la Cena en el Cenáculo, etc… que pueda ser Juan, el de Zebedeo, aquel testigo ocular como el autor del Evangelio.

La complejidad en la redacción del texto levanta, sin embargo, ulteriores preguntas. Si por una parte, Eusebio de Cesarea, en el año 338 dice haber conocido al “presbítero Juan”, perteneciente a la escuela joánica de Éfeso, que a su vez puede ser el autor de la 2ª y 3ª Carta de Juan, las dos figuras se sobrepondrían. Pero en cualquier caso, aunque Juan el presbítero no sea el mismo que Juan el evangelista, y fuera el primero quien dio estructura al evangelio, siempre se consideró como el administrador de la herencia del hijo del Zebedeo, el testigo ocular de la muerte de Jesús.

sábado, 14 de abril de 2007

Jesús de Nazaret. Autor: Benedicto XVI

El Vaticano presentó ayer Gezù di Nazaret (Jesús de Nazaret), el primer libro de Benedicto XVI, en el que se muestra a un Jesús ''real, el histórico'' y donde se afirma que Cristo es una figura ``históricamente sensata y convincente''.

El libro, de 448 páginas, saldrá a la venta el próximo lunes 16 de abril, coincidiendo con el cumpleaños 80 de Benedicto XVI, en italiano, alemán y polaco.

Posteriormente será traducido a una veintena de idiomas, entre ellos español y portugués.

El texto es la primera parte de una obra de dos volúmenes, en la que Benedicto XVI analiza la vida pública de Jesús de Nazaret desde el bautismo en el río Jordán hasta la Transfiguración.

Joseph Ratzinger empezó a escribirlo cuando era cardenal, en el 2003, y lo concluyó a finales de septiembre del 2006, siendo ya Papa.

El volumen está dividido en 10 capítulos: bautismo de Jesús, las tentaciones de Jesús, el Evangelio del Reino de Dios, el Discurso del Monte, las plegarias del Señor, los discípulos, el mensaje de la palabra, el tema de Juan (evangelista), la confesión de Pedro, la Transfiguración y las afirmaciones de Jesús sobre sí mismo.

En el libro, Benedicto denuncia que el mundo que excluye a Dios y se agarra sólo a la realidad visible y material corre el riesgo de autodestruirse en la búsqueda egoísta de un bienestar solo material.

Benedicto XVI, que en el análisis de la vida de Jesús también hace referencia al mundo actual, advierte que las ayudas de Occidente a los países en vías de desarrollo, ''basadas en principios puramente técnicos-materiales, no sólo han dejado a un lado a Dios sino que también han alejado a los hombres de él con el orgullo de la pedantería'', y han hecho del Tercer Mundo un mundo de tercera clase.

El Papa denunció que esas ayudas han dejado a un lado las estructuras sociales, religiosas y morales existentes y han introducido ``la mentalidad del vacío''.

A ello se refiere en las tentaciones y, en velada referencia al marxismo --del que dice que ``su promesa era que el desierto se convirtiera en pan''-- afirma: ``creían poder transformar las piedras en pan, pero han dado piedras en lugar del pan''.

''No se puede gobernar la historia con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, nada podrá ser bueno y la bondad del corazón sólo puede venir de Dios, que es la bondad y el bien'', escribe el Papa.

miércoles, 11 de abril de 2007

Exitosa gestión del Papa ante Irán

Confirman que envió una carta a Irán pidiendo la liberación de los soldados.

Por Julio Algañaraz - Corresponsal de Clarín en Roma

El Papa intervino personalmente en la crisis que estalló tras la captura de 15 militares británicos en el confín marítimo entre Irán e Irak, con una carta que envió hace cuatro días al Guía Supremo de Irán, el ayatollah Alí Jamenei. En la misiva, Benedicto XVI le pidió la liberación de los marinos de Su Majestad como "una prueba de buena voluntad".

Lo reveló ayer The Guardian de Londres. La noticia, que causó mucha sorpresa y tantas especulaciones, fue confirmada por el Vaticano como un paso diplomático del pontífice "por razones exclusivamente humanitarias". La carta fue consignada a Irán el miércoles pasado, horas antes de que se anunciara la liberación de los 15 marinos británicos.

El Papa auspició en la misiva que los súbditos de la reina pudieran ser restituidos a sus familias para celebrar con ellos la Pascua. Se trataría de un significativo gesto religioso, escribió Benedicto XVI.

Es obvio que el Papa no envió la carta a través de los canales diplomáticos (hay un embajador iraní en el Vaticano y un nuncio apostólico en Teherán) en forma espontánea. En estos casos siempre se hacen consultas previas en el más alto nivel y el ayatollah Jamenei debe haber comunicado a Roma que una misiva del Santo Padre sería bien recibida.

¿Cuál fue el impacto de la carta del pontífice en la solución de la crisis? En la conferencia de prensa que armó en Teherán el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad el miércoles para anunciar la liberación dijo que se había decidido "perdonar" a los prisioneros.

Muy importante, Ahmadinejad afirmó que la decisión había sido tomada en ocasión del aniversario del gran profeta Mahoma y de la Pascua que recuerda la pasión y muerte de Cristo. No hay que olvidar que Jesús es también uno de los profetas de la religión musulmana.

Entre la Santa Sede y el régimen de Irán hay una intensa actividad diplomática. Ahmadinejad escribió en diciembre al Papa para pedirle "en nombre de la cooperación entre las diferentes religiones", ayuda en el conflicto por el desarrollo del plan nuclear iraní, condenado por las Naciones Unidas.

El presidente de Irán se refirió en su carta a las "injustas relaciones" que hay entre los países. El Papa le respondió con un llamado para que los problemas entre los pueblos sean "resueltos con el diálogo, la mutua comprensión y la paz". El tono de la respuesta de Benedicto XVI gustó al régimen de Teherán que lo interpretó como un rechazo vaticano de las sanciones diplomáticas y las amenazas bélicas norteamericanas contra Irán.

The Guardian reveló además que, durante la crisis por los marinos prisioneros, los norteamericanos ofrecieron lanzar "patrullas agresivas" aéreas. La versión sostiene que los británicos se apresuraron a declinar la oferta y pidieron a EE.UU. que no echaran leña al fuego. Es preciso tener en cuenta que bastaba otro incidente para que entrara en llamas el Golfo, donde Washington estacionó una gigantesca fuerza naval.

Los norteamericanos creen que hay que darles una lección a los Guardianes de la Revolución, los famosos "pasdarán", que son quienes capturaron a los británicos. El gobierno de Tony Blair quiere alejar la perspectiva de una guerra que siente próxima contra Irán y por eso potenció todos los canales diplomáticos. Esa es otra historia que algún día se conocerá a fondo y que revelará cómo sobre la superficie se mostraron los músculos, mientras que por debajo hubo intensas negociaciones y concesiones.

sábado, 7 de abril de 2007

La Pasión, según Mel Gibson

El director bien conocido como actor inglés, es católico militante y su obra magistral es en primer lugar un testimonio de su catolicismo. El film que se concentra en los dos días de la Pasión en que Jesús recorrió "de Herodes a Pilatos" y terminó siendo azotado para presentarlo al pueblo, "Ecce Homo" he aquí el hombre, todo maltrecho ensangrentado, coronado de espinas y con una túnica roja en son de burla por ser el color imperial, por tanto el color de los reyes, para que el pueblo tuviera piedad de Cristo y pidiera al Gobernador el indulto y que le salvara la vida, porque "el representante del Emperador no hallaba culpa en el Justo", en lugar de despertar la compasión del pueblo, asuzado por los sacerdotes del Sanedrín (El consejo eclesiástico de la ciudad) insistió en que debería ser crucificado. Al final el representante de Roma, temeroso entre disgustar a Caifás (jefe del Sanedrín) y provocar la ira de los discípulos de Jesús, cuya popularidad había comprobado el pasado domingo de Ramos, en forma cobarde y teatral "se lava las manos de la sangre de este Justo", aunque termina condescendiendo a los judíos y ordena al centurión, "haz como ellos quieren" o sea Crucifícale.
La Pasión es sin duda un hecho histórico que no termina de ser debatido. A lo largo de dos mil años la Humanidad ha tratado de interpretar aquel proceso y la condena a pena de muerte que fue veloz, cruel e injusta. Al margen del hecho histórico y concentrándonos en el film de Gibson, vamos a destacar tres aspectos puntuales.
El primero. Se esmera la película en mostrar a los eclesiástico como verdaderos promotores del juzgamiento de Cristo. Incitan al falso testimonio, sobornan a un traidor (Judas) y presionan ante el delegado del Emperador para que ordene la máxima pena. En vano Pilatos trata de "no decidir", lo manda a Herodes para que sea él quién lo juzgue, les reflexiona a los fariseos para que ellos ordenen la muerte, finalmente "fiel a los Evangelios" termina ordenando la Crucifixión.
Segundo. Gibson recrea ciertos pasajes como las pesadillas que soporta Judas asqueado de su propia conducta y las escenas de persecución por grupos de niños convertidos en monstruos de modo que termina colgándose de un árbol. En esta tesitura trata de reconciliar la figura de un judío Simón de Sirene que ayuda a llevar la Cruz y le asigna un rol algo extraño a los relatos, con la presunta idea de mostrar que si los judíos con culpables de la Muerte del Salvador, también le ayudaron en el sacrificio. El papel de al menos dos soldados entre ellos el Centurión Romano que termina reconociendo la Divinidad del Crucificado, para rebajar la culpabilidad de los "extranjeros" en todo el drama de la Crucifixión.
Tercero. Y este ha sido el punto más controvertido del film, el énfasis recargado que se ha puesto en las escenas de violencia, "demasiada sangre" han dicho algunos "crueldad innecesaria" y junto a ello el deleite y placer sarcástico que provoca en los soldados la tortura, el dolor de Cristo y su muerte en la Cruz.
En el corolario y para conciliar con el mensaje cristiano, le falta nitidez y fuerza al hecho histórico de la Resurrección. La película tuvo que terminar en la apoteosis del milagro más contundente del misterio de la Redención Humana.
Por fin hoy, la Televisión de Suecia (un canal comercial) mostró con notable retraso La Pasión de Cristo de Mel Gibson.

Alvaro García Linea proclama la Fe en Cristo

El vicepresidente de Bolivia ha proclamado la validez de la Fe en Cristo Redentor. Como uno mas de los fieles católicos, el Arzobispo Abastoflor, le ha lavado los pies igual que a otros 11 "apóstoles de la Iglesia" en recordacion de aquel supremo acto de humildad con que Jesús lavó los pies de sus discípulos en el Cenáculo la víspera de su sacrificio de la Cruz. Veamos los términos en que el acto fué difundido por un portal Hoy Bolivia,
El vicepresidente Álvaro García Linera pidió en este Viernes Santo al pueblo boliviano reconocer el amor y el sacrificio de Jesucristo a favor de la humanidad, al ser crucificado, dejando de lado los intereses y el beneficio personales.

"Recordar a Cristo no es solamente entristecernos, sino convocarnos a esos sacrificios extremos por la humanidad en su conjunto, dejando de lado el interés personal, el beneficio personal y la propia salud".

Según García Linera, cuando uno recuerda la crucifixión de Cristo, "lo que viene a la mente es quizás la historia más grande de amor que tiene el género humano por cuanto recordamos a una persona que fue capaz de ser torturado, apresado, perder sus vínculos familiares y entregar la vida por amar a los demás".

El Segundo Mandatario, quien se declaró creyente, agregó que el mensaje de amor colectivo manifestado por Jesucristo, "es sin duda la expresión más generosa que recuerdan los seres humanos y habla de los niveles más superiores del espíritu"

En el inicio de la Semana Santa, el secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana, Monseñor Jesús Juárez, pidió al Gobierno que se esfuerce por construir una verdadera fraternidad entre todos los bolivianos sin exclusión de ninguna persona por sexo, color, origen o raza.

La madre de Alvaro García Mary Linera fue en su tiempo una activa dirigente de la Acción Católica, de los Cursillos de Cristiandad y de otras organizaciones militantes de la Iglesia. De ahí entonces una larga tradición en su Familia.

viernes, 6 de abril de 2007

Desde el Coliseo de Roma, el Via Crucis

Hermanos y hermanas:
La oscuridad de la noche ha calado sobre Roma
como acaeció aquella tarde sobre las casas y los huertos de Jerusalén.
También nosotros nos acercaremos ahora a los olivos de Getsemaní
y nos dispondremos a seguir los pasos de Jesús de Nazaret
durante las últimas horas de su vida terrena.
Será un viaje en el dolor, en la soledad, en la crueldad,
en el mal y en la muerte.

Pero también será un recorrido en la fe, en la esperanza y en el amor,
porque el sepulcro de la última etapa de nuestro camino
no quedará sellado para siempre.
Pasada la tiniebla,
con el alba de Pascua despuntará la luz de la alegría,
en medio del silencio resonará la palabra de vida,
a la muerte sucederá la gloria de la resurrección.

Oremos ahora
uniendo nuestras palabras
a las de una antigua voz del Oriente cristiano.

Señor Jesús,
concédenos las lágrimas que ahora no tenemos,
para lavar nuestros pecados.
Danos el valor de suplicar tu misericordia.
En el día de tu último juicio
arranca las páginas que enumeran nuestros pecados
y haz que desparezcan.

Señor Jesús,
también a nosotros nos repites, esta tarde,
las palabras que un día dijiste a Pedro:
« Sígueme ».

Obedeciendo a tu invitación
queremos seguirte, paso a paso,
por el camino de tu Pasión,
para aprender nosotros también
a pensar según Dios
y no según los hombres.
Amén.

Profundo sentido del Viernes Santo

En todo el mundo existe un recogimiento respetuoso por el Día del Año consagrado a Vivir la Pasión de Cristo. En Latinomamérica, países como Bolivia de raigambre cristiana, el pueblo se recoge en silencio y medita. De ahí que: el Arzobispo de Cochabamba hizo la víspera un ferviente llamado a la reconciliación y unión de la población, tomando como antecedente negativo los luctuosos sucesos de enero pasado, invocación que extendió al resto del país en atención a los momentos de polarización que viene experimentando, mientras que al otro lado del planeta se registraban hechos hasta insólitos aunque inspirados en el espíritu prevaleciente esta semana, máxime si procedieron de personalidades seguidoras de creencias diferentes respecto del cristianismo, cual es el caso de la liberación por el mandatario de Irán de marineros británicos retenidos por supuesta violación de aguas territoriales, a manera precisamente de regalo pascual para el gobierno de Inglaterra...

El hemisferio occidental y dentro de él la América latina y Bolivia, en particular, se sumen pues desde ayer y hasta la recordación del reencuentro del redentor con Dios padre, en la reflexión dirigida a zanjar diferencias y depurar los modos de vida en sociedad, siempre amenazados de alteración por causa de la mezquindad y los intereses creados, al punto de desencadenar pugnas en las que prima la violencia y suele vencer el más fuerte circunstancial, provocando a su vez heridas difíciles de restañar.

De ahí es que en las provincias más alejadas y paupérrimas, como en las ciudades intermedias y principales de nuestra diversa nación, el pueblo sigue los actos litúrgicos que encabeza la Iglesia Católica durante la tradicional Semana Santa, en gesto espontáneo que dadas las condiciones actuales, significa rotundo mentís a lo que desde esferas gubernamentales se alienta para alejarlo de su vocación cristiana a título de liberación y retorno a prácticas remotas superadas.

Más trascendente aun es el hecho de que de este recogimiento espiritual siempre emerge un ánimo de regeneración de conductas y acercamiento entre los opuestos, de manera tal de permitir un clima que contribuya al alcance del bien común.
(Las reflexiones las fotografiamos de www.lostiempos.com de la fecha)

martes, 3 de abril de 2007

 
Propicia la Semana Santa para exteriorizar nuestra gratitud eterna al sacerdote y amigo Göran Degen elevado a la dignidad de Monseñor y nombrado Rector del Seminario Católico en Uppsala. Su labor apostólica como Párroco de Cristo Rey ha consolidado la vida de la Iglesia en Gotemburgo. Damos la bienvenida a Monseñor Lars Cavallín que ejerzerá la titularidad de Párroco durante algunos meses antes de la llegada del Padre Tobías designado titular, hoy concluyendo sus estudios de doctorado en los Estados Unidos.
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domingo, 1 de abril de 2007

Domingo de Ramos. Porqué me has abandonado?

Ese boletín tan original sobre la Iglesia que trae los domingos Periodista Digital:Jesucristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó incluso hasta someterse a la muerte, y una muerte de cruz (Flp 2,6-11).

Estamos en Semana Santa. Santa, porque Jesús, Dios hecho Siervo de Yahvé, suceso único e irrepetible, cargando con nuestras dolencias y pecados, nos amó hasta el extremo. El misterio pascual se mueve entre la vida y la muerte, entre el fracaso y el triunfo; los ritos se estructuran entre la procesión aclamatoria de los ramos y la Pasión de Cristo.

El Profeta Isaías, en el tercer Cántico, dice que el Siervo, "encarnándose", aceptó su horrible humillación y sufrimiento, especialmente hasta la muerte: “El Señor Dios me ha llamado y yo no me he rebelado ni me he echado atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos” (Is 50,4-7). El salmo responsorial recuerda la llamada de dolor al Padre: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Sal 22,2-24).

San Lucas explica que tres poderes religiosopolíticos, el Sanedrín, Herodes y Pilato deciden dar muerte a Jesús; más la multitud, al calor que más calienta, que lo aclama al entrar en Jerusalén, y, luego, grita: ¡crucifícalo! ¡crucifícalo! Es la historia de un inocente, víctima de la injusticia de tres tribunales. Por eso, en esta hora, clamamos paz y justicia; en la hora de la Semana Santa, pensamos en tantos que son condenados, tantos que sufren injustamente la sinrazón y la maldad de los Sanedrines, de los Herodes de turno. No podemos olvidar los entresijos del poder, las entretelas del odio y el fanatismo siempre presentes, y los recodos del miedo, que posibilitaron la Pasión de Jesús. Esta hora no admite lavarse las manos, eso es ceder al mal; hay que enfrentarse y tomar posición ante la opresión y la injusticia que rige en nosotros y en nuestro mundo.

Aún estamos a tiempo, podemos adoptar la verdad, “yo soy, dijo, el camino la verdad y la vida (Jn 14,6), marchar con el que sufre, acoger al débil, al oprimido, al vejado y apiñarnos con el pequeño resto de fieles que va con María y el discípulo.

La figura del Siervo introduce una de las cimas culminantes de la revelación y de la teología; la gran novedad estriba en su misión ignominiosa, expiatoria; el sufrimiento es un camino hacia Dios, no solamente una realidad de la cual hay que pedir la liberación, como se ve en los salmos. Y ese sufrimiento puede tener valor no solamente para quien sufre, sino también para otros; él carga con el dolor de toda creatura y tiene la confianza que ilumina el sufrimiento. Es palabra de aliento para todos los abatidos; escucha y oye siempre el dolor del desterrado. Dios está en el sufrimiento con el siervo; sus siervos son todos los que sufren y atienden su sentido; en ellos se redime el dolor. La Pasión, en la aceptación definitiva de la muerte, asegura el testimonio de solidaridad con todas las víctimas humanas del abuso del poder.

Dar la vida por los demás no es fácil. Cristo lucha entre el impulso de conservar su vida y el cumplimiento de los designios de Dios, que le lleva al acto supremo expiatorio por la humanidad irredenta y caída. Es la tensión que le provoca sudor de sangre. Jesús, sin embargo, acepta tan profundamente su entrega por el amor, que le hace excusar a los mismos verdugos que lo clavan y crucifican. Así dice San Pedro: “Padeció por vosotros dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas” (1 Pe 2,21). La cruz es el sacramento de la misericordia divina.