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miércoles, 27 de julio de 2011

aparecido en Periodista Digital explaya el autor percepciones sobre "el loco noruego" que actuó bajo el efecto de la droga. su postura de "fundamentalista cristiano" es para denigrar nuestra cultura.

El loco noruego

1.- Anders Behring Breivik es un paranoico, un loco delirante y, como tantos otros así, inteligente. Ser islamófobo, como ser cristianófobo o futbolófobo sólo es malo y peligroso para los demás si se sufre una grave patología psiquiátrica.
2.- Se le define como “fundamentalista cristiano” que “odiaba a muerte el islam” pero se hace sólo para denigrar la cultura judeocristiana y halagar la islámica, sin advertir que no hay nada malo, incluso puede ser bueno, rechazar una religión o ideología, incluyendo el islam o el cristianismo. Debe ser un rechazo racional, dialéctico, no asesino.
3.- En nombre del cristianismo no existe terrorismo colectivo, aunque hace siglos haya habido guerras. Al contrario que Mahoma, Jesús nunca mató ni predicó la jihad, sino que se dejó matar seis siglos antes. En sus delirantes escritos Breivik evoca la cultura de los países de mayorías cristianas del pasado.
4.- Un observatorio que sigue el terrorismo islamista, informa que desde el 11S de 2001 hasta hoy se han cometido 17.501 atentados religiosos musulmanes. El pasado junio se lanzaron en nombre de Alá y Mahoma 184 ataques jihadistas en 18 países con 930 muertos y 1.527 heridos de cinco religiones.
5.- Es un error equipar un paranoico con las masas religiosas fanatizadas y terroristas, como indican las estadísticas anteriores. Podrían establecerse comparaciones, quizás, con nacionalismos como los de ETA y el IRA. Son católicos, pero no matan en nombre de la religión.
6.- Para que una cultura progrese su religión mayoritaria debe someterse a una crítica pública libre y demoledora. Así triunfaron la Ilustración y el liberalismo en occidente, actitud que en el islam cuesta la muerte.
 7.- El multiculturalismo propugna que cada grupo social cultive su endogamia y orgullo étnico o religioso, lo que suele conducir al terror interno y al terrorismo externo. La alianza de civilizaciones de Zapatero señala su boba inocencia idealista. Denunciarla protege la democracia de ultras derechistas, izquierdistas o religiosos.
8.- El pluralismo cultural, al contrario, absorbe-mezcla-sintetiza cada cultura para crear una nueva, mestiza y más enriquecedora.
9.- La cultura occidental es crecientemente mestiza-pluralista. Integra todos los hábitos y culturas.
10.- Islam significa sumisión a las leyes de Alá. El pluralismo cultural es imposible en un entorno islámico. Rechaza el racionalismo y abomina todo mestizaje con otras ideas y enseñanzas.

martes, 26 de julio de 2011

celos. envidia. emulación prejuiciosa siente SE en contra de la Iglesia y tal sentimiento ayuda a entender su confrontación con lo católico

Por fin, el presidente Morales ha revelado la razón de sus constantes ataques a la iglesia Católica. El otro día dijo que las obras que ha impulsado a través del programa “Bolivia cambia, Evo cumple”, son más grandes que las iglesias construidas por los sacerdotes católicos. La ausencia del Estado en el territorio nacional, llevó a los curas a cumplir el rol que jamás pudieron estructurar los gobernantes. La Iglesia educa, atiende a los enfermos, hace de registro civil, se ocupa de las familias, enseña a producir y a trabajar, se hace cargo de los más desvalidos, de los abandonados y de los rechazados por el propio Estado. Obviamente eso genera celos en un caudillo cuya meta es convertirse en la respuesta para todo en Bolivia y que pretende (pretendía más bien), consolidar un Estado integral que no deje lugar a ningún “intruso”. El problema es que justo cuando el jefazo decide medirse con los curas, anuncia que la platita se le está acabando porque desde Venezuela le han dicho que ya no hay qué darle. El trabajo de la Iglesia católica, en cambio, no se ha interrumpido en más de dos mil años y en todo este tiempo los curas han visto cientos y tal vez miles de “evos” o “hugos” tratando de hacerles la competencia. Es más, ellos no han hecho más que pedirles ayuda y que alguna vez cumplan la promesa de tomarles la posta.

domingo, 24 de julio de 2011

basta de castigar y perseguir ha clamado Julio Cardenal de Bolivia. es hora de pedir a Dios sabiduría para distinguir entre el bien y el mal. LT Digital


El cardenal Julio Terrazas exhortó este domingo a las autoridades de gobierno dejar a un lado la persecución y el castigo, y empezar a pedirle al Señor sabiduría para distinguir el bien del mal.
El máximo representante de la iglesia católica en Bolivia, en su homilía realizada en la Catedral de la ciudad de Santa Cruz, resaltó la importancia de que las personas empiecen a pedir la conversión de su corazón, un corazón nuevo que acepte y practique las enseñanzas de Jesucristo.
"Ojalá que esta pablara nos dé un corazón nuevo, lo necesitan quienes están en función de gobierno que deben pedir sabiduría para distinguir el bien y el mal y no pasar su tiempo pidiendo solamente castigo y persecución para algunos", mencionó la autoridad eclesiástica.
En ese sentido, el cardenal dijo que es necesario que cada uno pueda iniciar un proceso de conversión con ayuda de Dios, para que el corazón muestre el reflejo de la conciencia.
"Todos tenemos que decirle al Señor que nos dé un corazón sensato, que nos dé un corazón comprensivo, que nos dé un corazón que sea realmente reflejo de nuestra conciencia y que nuestra conciencia esté conectada con la verdad", manifestó.
Es necesario que toda la población empiece a diferenciar lo bueno de lo malo y que cada uno saque, del fondo de su ser, las fuerzas para afrontar aquellos problemas que la vida presenta, dijo Terrazas.
"Queremos un corazón comprensivo, un corazón que anide todo amor de Dios en él, un corazón que se convierta en la conciencia capaz de juzgar entre el bien y el mal", precisó.

miércoles, 20 de julio de 2011

nuevo libro sobre Benedicto XVI escrito por Georg Ratzinger "mi hermano, el Papa" está ya circulando


Será lanzado en septiembre en Múnich el libro "Mi hermano, el Papa, con historias contadas por una persona que conoce a Benedicto XVI hace mucho tiempo, y muy de cerca: su hermano mayor Georg Ratzinger. La noticia fue divulgada ayer en Alemania por el portavoz de la casa editora alemana Herbig Verlang, que publicará el libro.
El libro presenta las emotivas memorias del hermano del Papa narradas al escritor e historiador Michael Heseman, y muestran la profunda relación entre los hermanos Ratzinger, desde los primeros momentos de la infancia, la ordenación conjunta, hasta los días actuales.

Mons. Georg es la única persona cercana de la familia del Santo Padre que es hospedada con frecuencia en el Vaticano. Juntos, los hermanos pasan un cierto período de tiempo en el verano también en Castel Gandolfo. Georg, por ejemplo, está siempre presente allí para la Fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, el 15 de agosto, en la iglesia parroquial de Santo Tomás de Villanova.

"Mi hermano, el Papa" será publicado en alemán, tendrá 256 páginas y costará aproximadamente 20 euros. (RD/Agencias)

martes, 19 de julio de 2011

Madrid será sede de la Jornada Mundial de la Juventud presidida por Benedicto XVI que peregrinará de Roma a España. Oraciones por que vibren las notas del Evangelio en el corazón de tantos jóvenes

Dentro de unas semanas Benedicto XVI visitará, una vez más, España. La Jornada mundial de la juventud, está movilizando a diócesis y movimientos, a cristianos de base y a la jerarquía eclesiástica, que de diversas maneras se preparan para recibir al Papa, y es de desear, para celebrar la fe que anima a unos y a otros. Los protagonistas serán los jóvenes, y éstos están recibiendo diversas propuestas de actividades para conseguir que el encuentro sea masivo y que haya una manifestación multitudinaria de fe, para que se vea que España es Católica y que está con el Papa.
Hoy quisiera, con motivo de esta visita y acontecimiento, formular mis deseos, y si se me permite, hacer una oración en voz alta, para que el encuentro no se quede en una gran movilización o en fuegos de artificio, sino para que deje huella en la Iglesia del País y en los jóvenes que se han convocado y que se disponen a participar.
Quisiera que la pasión por el Reino de Jesús sea lo que se contagie en el encuentro, y que el Espíritu del Maestro y del amigo de Nazaret, sea la que transforme los corazones. Que entre los jóvenes venidos de todo el mundo vibren las notas del Evangelio y que en los corazones resuene nítido el mensaje de las bienaventuranzas, para que a una sola voz todos entonen el cántico de la fraternidad universal.
Que caigan los prejuicios y los deseos de excluir a los que piensan diferente, y que se fragüe una Iglesia de corazón universal, donde todas las voces sean oídas y dónde los múltiples colores de razas, lenguas, pueblos, culturas, ideologías, tendencias y forma de concebir la vida, tengan un espacio reconocido y una oportunidad. Sueño con que no nos empeñemos en ahogar la loca creatividad del Espíritu que es capaz de ensanchar los corazones y hermanarlos en la unidad querida, soñada y amada por Jesús.
Que nadie pretenda escalar posiciones o ponerse medallas para ascender en el escalafón eclesiástico, y que viendo a Pedro, servidor del Evangelio, todos entiendan que en la Iglesia o servimos, y servimos a los pobres –y nos hacemos pobres- o no servimos para nada.
Que cuando Benedicto XVI regrese a Roma, deje en los corazones el deseo de simplificar la vida, las estructuras y el exceso de protagonismo; y que entre todos demos paso a la era del amor, el respeto y la Paz.
Deseo vivamente que la RECONCILIACION entre los cristianos, entre los diferentes miembros de la Iglesia, sea una realidad. Que dejemos –como dijo el Papa- de devorarnos los unos a los otros, y que desde Roma no se escuche más a los que se empeñan en descalificar a sus hermanos… mejor, que quienes practican el malsano deporte de condenar sin misericordia, de vigilar y censurar, sientan cómo la fuerza del amor y de la vida que se nos da de forma generosa les transforma. Sueño con que de una vez por todas las relaciones sean fraternas de verdad, y nunca más fratricidas. Que el león, la pantera, el cabrito y el niño puedan volver a jugar juntos, y que entre todos nos arremanguemos para construir un nuevo orden: El del Evangelio, que no es otro que el de la Justicia y la Paz.
Bienvenido el que viene en nombre del Señor, y que en el nombre del Señor, anuncie sin ambigüedades que Dios no quiere una religión opresora, que todos estamos invitados al Banquete de la Vida y que todos somos bienvenidos a la mesa que nos sirve el Maestro.
Si esto es lo que queda de la JMJ: Habrá sido un éxito. Si queda en el recuento de números, de acusaciones a las instancias que piensan diferente, o el espíritu sectario, habremos perdido una gran oportunidad.
Que el Espíritu obre en los corazones y nos haga, humildes, dóciles y servidores los unos de los otros.

sábado, 16 de julio de 2011

con la sapiencia del católico militante Jorge Siles Salinas se refiere a Scheler, Nietzsche y otros que acusaban a la Iglesia de "resentimiento"

Afortunadamente, se ha reeditado en castellano el hermoso libro de Max Scheler “El resentimiento en la moral”, publicado por la editorial de la Revista de Occidente en 1927. Como es sabido, el valor de ese estudio reside en la profundidad  con que en él se examinan las acusaciones lanzadas por Federico Nietzsche en contra del cristianismo al calificar su sistema moral como “la más fina flor del resentimiento”.

A juicio del autor de “Así hablaba Zaratustra”, a diferencia de toda moral egregia que brota de una triunfal afirmación de sí misma, la moral cristiana no constituye sino un modo negativo de enfrentar la vida, bajo la influencia de los oscuros sentimientos de la impotencia, la inferioridad temerosa, el fallido deseo de venganza. Movido por su aversión al cristianismo, Nietzsche califica los valores que éste preconiza -así, la humildad, la resignación, la mansedumbre- como valores propios de una moral de esclavos, de siervos, de seres dominados y resentidos que buscan el modo de disimular su impotencia bajo la máscara de la virtud.

Con iluminadora precisión, Scheler acertó a demostrar la falsedad de los juicios del filósofo que predicó el culto al Superhombre y la voluntad de poderío. Las virtudes cristianas -expuso Scheler-, lejos de originarse en el apocamiento o en la actitud servil tienen su fundamento en el egoísmo, en la plenitud de vida, en la grandeza de ánimo. “El sacrificio cristiano -dice el texto de “El resentimiento en la moral”- no es una acción dirigida contra la vida y su expansión: antes bien, hay un sacrificio que es libre dádiva de la propia riqueza vital, hermoso y natural desbordamiento de las fuerzas”. Nietzsche ha carecido de sensibilidad- piensa nuestro autor- para comprender los ideales supremos de la enseñanza cristiana; no ha sabido valorar en su significado exacto ni el ascetismo cristiano, ni el sacrificio cristiano, ni el amor cristiano. El párrafo decisivo tal vez sea el siguiente: “Preceptos tales como Amad a vuestros enemigos no exigen una pasividad dictada por la impotencia, ni tratan de confundir al adversario en secreta sed de venganza, ni son la expresión de un recóndito tormento de sí mismo. Por el contrario, tales preceptos obligan a desplegar la más extremada actividad contra la vida impulsiva natural”. ¿No es justo decir, en efecto, que el consejo de devolver bien por mal, el mandamiento de amar al enemigo, implican un heroico vencimiento de sí mismo, un esfuerzo moral que está más allá de lo instintivo y natural, una demostración de grandeza espiritual que solo cabe en almas nobles y superiores?
En relación con la ética de la Antigüedad, el cristianismo ha aportado conceptos nuevos de los que brota una manera infinitamente más valiosa de entender la vida: “el egoísmo, el miedo a la muerte (tan difundido en la Antigüedad), es una señal de vida descendente, enferma, quebrantada. En cambio, en el cristianismo, el sacrificio por el débil, el enfermo, nacen de la interior seguridad y propia plenitud vital. En la concepción cristiana lo noble se rebaja y desciende hasta lo innoble sin la angustia y el temor antiguos a perder y a volverse uno mismo innoble. La conciencia cristiana abriga la certidumbre de conseguir lo más alto en la realización de este acto de humillación.

Sin embargo, a Max Scheler no se le oculta el hecho de que si bien es falsa la acusación de Nietzsche (pues el cristianismo, lejos de ser la religión del resentimiento y de la inferioridad vital, es la más pura fuente de elevación espiritual y dignificación y de heroísmo), con todo, es preciso reconocer que la moral cristiana no está exenta del peligro de caer en la pendiente del resentimiento por lo mismo que las exigencia éticas que ella implica comportan un riesgo, un triunfo sobre el instinto- que nunca puede ser definitivo-, y, a la larga, la posibilidad de incurrir en el aforismo “Corruptio optimi, pessima”: nada hay peor que la corrupción de los hombres superiores. Por eso dice Scheler: “Nosotros creemos que los valores cristianos son susceptibles, con extraordinaria frecuencia, en transformarse en valores de resentimiento...  pero que la semilla de la ética cristiana no ha germinado sobre el resentimiento”. Según el análisis desarrollado en las páginas admirables de “El resentimiento en la moral”, al paso que el soldado es el tipo menos expuesto al peligro del resentimiento, el sacerdote, en cambio, es el que se halla más expuesto a ese peligro. Con profundo acierto describe Scheler las características que definen al tipo del apóstata: le vemos empeñado en realizar una continua cadena de venganzas contra su pasado espiritual; y vive solamente en lucha contra la antigua fe y para su negación.

Razón tenía Max Scheler al defender al cristianismo. La moral que éste predica es una moral de lucha, de heroísmo, de superación, de vencimiento de sí mismo. Nietzsche estaba profundamente equivocado al creer que la esencia de la moral cristiana está constituida por el resentimiento. Éste, en verdad, no es sino un peligro, un tumor letal que puede corromper al cristianismo, que puede arrastrarlo a la degeneración y a la decadencia, pero es un peligro, una amenaza cercana, un riesgo profundo contra el cual habrá de luchar sin tregua el espíritu que animará hasta el final a la Iglesia, en medio de las vicisitudes y penurias de las historias.

miércoles, 13 de julio de 2011

obispos celebraron una misa y pidieron por la fortaleza física y espiritual de Chávez que leyó un texto "con la humildad del monaguillo que fui y sigo siendo" dijo al imponérsele el óleo de los enfermos.


El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, asistió hoy a una misa religiosa oficiada por altos representantes de la Iglesia católica del país con el objeto de pedir por la salud del mandatario nacional, en la que recibió la "unción de los enfermos" para obtener "fortaleza espiritual".
"Es la unción de los enfermos, antes se llamaba la extremaunción (...) no hay que asustarse, esto es para que el enfermo tenga fortaleza física, pero sobre todo espiritual, esto requiere una preparación espiritual y se le da a quien ha recibido esa preparación", dijo el monseñor Mario Moronta, quien ofició la misa.
Chávez asistió a la ceremonia que se celebró en la Academia Militar en Caracas y fue transmitida por la estatal Venezolana de Televisión (VTV), acompañado por sus ministros y la cúpula militar.
"Vamos a llamar entonces al presidente, no hay que asustarse, a mi me lo hicieron dos veces y miren donde estoy, es un rito que se celebra con fe y quien lo recibe lo hace con fe y está debidamente preparado", reiteró Moronta.
Durante el rito, el mandatario se acercó al sacerdote quien le untó en la frente "los santos óleos".
Moronta pidió a Dios por la "salud espiritual y corporal" que necesita el presidente para que siga en el ejercicio de sus funciones y oró porque "esta situación que ha vivido" el mandatario le sirva "en su proceso de purificación".
Chávez fue llamado a leer la primera lectura de la misa, un salmo del apóstol Santiago.
"Me visto de humildad y sale de la profundidad de mi corazón y de mi alma el monaguillo que fui y el monaguillo que en el fondo sigo siendo", dijo el presidente antes de iniciar la lectura referida a la necesidad de orar cuando se sufre una enfermedad.
"Te pedimos Señor por la salud de todos y de todas, por la salud física, espiritual por la salud de la patria bolivariana", dijo Chávez, tras leer el escrito religioso.
El mandatario venezolano ha mantenido a lo largo de su mandato una relación tensa con la Iglesia católica pues ha reclamado que los altos representantes de la institución religiosa se han involucrado en la política nacional.(RD/Efe)