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domingo, 9 de junio de 2013

la Iglesia condena el linchamiento. crímenes que dañan a la sociedad. "no es linchando que se hace Justicia" reclamó el arzobispo de Santa Cruz "son crímenes que hay que condenar. jóvenes adolescentes las primeras víctimas.

El Arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti rechazó, en su homilía dominical, la práctica de los linchamientos como una forma de hacer justicia. El representante de la iglesia sostiene que estos actos son crímenes que hace daño a la sociedad.

Durante esta semana se produjeron preocupantes hechos de linchamientos en el Chapare y Potosí donde la turba toma represaliar contra los supuestos delincuentes. El más preocupante se desarrolló en la población potosina de Colquechaca donde enterraron vivo a un joven sindicado de una violación.
“No es linchando a un adolecente que se hace justicia. No quiero, ni puedo creer que ese menor de edad y otros que están involucrados en actos delictivos se unos descarriados incorregibles que hay que eliminar”, afirmó Gualberti.
El prelado explicó que no se pude tener indiferencia ante los crímenes que se cometen y por el contrario hay que condenarlos. Sin embargo, considera que no es la población la que debe hacer justicia por mano.
Por el contrario, Gualberti explica que se deben tener en cuenta que muchas veces los jóvenes llegan a esos extremos por problemas estructurales de la sociedad porque ellos son las primeras  víctimas de familias destrozadas y divididas o jóvenes que no han experimentado el amor.
“La muerte, disfrazada de violencia callejera, de droga, de alcohol y de alienación de una sociedad consumista y hedonista que sigue sembrando muchas víctimas entre los jóvenes y adolescentes”, reflexionó el religioso.

domingo, 2 de junio de 2013

Francisco ha expresado su viva y dolorosa preocupación por la guerra civil en Siria que desde hace dos años sacude a un pueblo indefenso. de América Latina dijo haber una esperanza de reconciliación y paz

"Apelo a la humanidad de los secuestradores para que liberen a sus víctimas", dijo el Papa durante el Ángelus y delante de una multitud en la plaza de San Pedro, para seguidamente expresar su "solidaridad con las personas que permanecen secuestradas y con sus familias".

 El Papa no se refirió de cuáles secuestrados se trataba e incluyó en su mensaje a todos los casos, tanto aquellos realizados por motivos políticos como los raptos confesionales, e incluso el secuestro de periodistas.


 Francisco recordó su "viva y dolorosa preocupación por la persistencia de un conflicto que arde desde hace dos años en Siria y que golpea principalmente a una población indefensa".
 "Esta difícil situación de guerra trae consecuencias trágicas: muerte, destrucción, derroche económico y daños ambientales enormes", dijo. "¡Oremos por nuestra bienamada Siria!", dijo el Papa, en una frase improvisada que fue aplaudida calurosamente por la multitud.

 El Papa recordó también que "en el mundo hay muchas situaciones de conflicto pero también señales de esperanza", y dijo que apoyaba "los progresos recientes alcanzados en varios países de América Latina hacia la reconciliación y la paz".

 Francisco llamó a orar en silencio por "las personas caídas en combate, los heridos y sus familiares". El Papa celebró el domingo una misa en presencia de familiares de militares muertos o heridos en misiones internacionales de paz.

sábado, 1 de junio de 2013

el presidente uruguayo Mujica, tenido por austero y de gran honestidad sostuvo larga conversación con Francisco "por ser el exponente de gran peso social", opuesto a toda reelección en Latinoamérica pondera su visita a Ciudad del Vaticano

En uno de los encuentros con mandatarios más largos que ha mantenido hasta ahora y en medio de una gran sintonía, el papa argentino recibió en el Palacio Apostólico con un fuerte abrazo a Mujica, reconocido "no creyente", pero que admitió el "peso social" que la Iglesia Católica tiene en Colombia para poder llevar a cabo un papel decisivo en la negociación entre las FARC y Bogotá.
 Al papa "le transmití algunas preocupaciones, algunas conocidas, como lo que está pasando en Colombia, que yo le doy una importancia de carácter trascendente. Y cuando digo lo que está pasando en Colombia es el proceso de negociación que se está llevando a cabo", indicó Mujica en la residencia del embajador de Uruguay ante la Santa Sede en la Roma tras reunirse con el pontífice.

encuentro de grandes. célebre personaje de izquiera opuesto a las monarquías

 "Teniendo en cuenta que el Caribe y Colombia son enormemente católicos, tengo que reconocer que entre las cosas que le pedí al papa, no en términos de rogativa, sino en términos de humanidad, es que, teniendo en cuenta el peso social de la Iglesia Católica, hagan todo lo que puedan para que el proceso continúe y llegue a buen puerto, por lo que significa para Colombia y toda América", añadió.
 La respuesta del papa, según el mandatario uruguayo, fue que "estaban informados" sobre la actual situación del proceso negociador que se desarrolla en Cuba y que, en este sentido, la actitud de la Iglesia es "positiva".
 El encuentro de este sábado entre Mujica y el pontífice, según se empeñaron en demostrar ambas partes, se desarrolló en un clima de gran sintonía, pues para el presidente de Uruguay, protagonista de una audiencia privada de 45 minutos, hablar con el papa argentino es como hacerlo "con un amigo del barrio".
 Tras el encuentro, al que Mujica acudió vestido con camisa, jersey y chaqueta, sin corbata, el papa dijo que estaba "muy contento por haberse reunido con un hombre sabio", con el que compartió, incluso, un amigo, el ya fallecido escritor uruguayo Alberto Methol Ferré, a quien tuvieron muy presente durante la charla.
 La pobreza fue otro de los temas que Mujica abordó con el pontífice durante la audiencia privada, cuestión que preocupa también al papa, quien, según su interlocutor, "sigue siendo un hombre austero, como lo ha sido toda su vida, y va a traer cambios a la vida de la Iglesia muy importantes".
 En la lucha contra la pobreza, señaló el presidente uruguayo, "hay que ponerle calor militante, de compromiso. Yo le pido a esta Iglesia, y a todas, que traten de echar una mano militante, no solo en cuestión de recursos económicos, que no se arregla solo con recursos económicos. Hay que poner otros tipos de recursos".
 El presidente de Uruguay le regaló al papa una composición con tres estatuillas al estilo de los gauchos y un libro del propio Alberto Methol Ferré y del italiano Alver Metalli, "La América Latina en el siglo XXI".
 Por su parte, el papa entregó al mandatario uruguayo una copia del documento con las conclusiones de la Asamblea de Obispos Latinoamericanos de Aparecida (Brasil), del que destacó el índice para que Mujica pudiera ir directamente a los asuntos que le interesasen.
 Se trata del primer encuentro que tiene lugar entre el presidente de Uruguay y el argentino Jorge Mario Bergoglio desde que éste fuera elegido papa el pasado 13 de marzo, pues Mujica no acudió a la ceremonia de inicio del Pontificado que se celebró seis días después en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
 "No quisimos venir cuando el cambio porque entendíamos que era una fiesta de la cristiandad católica y nosotros no somos creyentes, no somos practicantes. Nos pareció que era mucho mejor que viniera el señor vicepresidente (Danilo Astori, por parte de Uruguay), que es católico", explicó Mujica.
 "Pero tomamos la decisión de venir ahora -añadió- por la importancia que obviamente para América representa la tradición cristina y fundamentalmente la cristiana católica (...) A lo largo de muchos años, hemos encontrado sacerdotes en América Latina que han dedicado su vida a la lucha por la igualdad, la equidad, en un constante esfuerzo por mitigar el efecto de la diferencia social".
 Tras su paso por el Vaticano, Mujica regresa este sábado mismo a España, para volver la semana próxima a Italia para reunirse con las autoridades de la República italiana, una gira que comenzó el 22 de mayo y que le ha llevado también a China.