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domingo, 21 de diciembre de 2008

los panetones y golosinas nos van a indigestar si Dios no está presente en Navidad. nos recuerda el Carnel en su homilía

"Si Dios no está presente en la navidad, nos van a saturar de panetones e indisponer de dulces y no nos encontraremos con Jesús (...) Les recordamos que Dios vendrá en navidad con gloria pero no para aplastarnos, estamos invitados a darle perspectiva de las alegrías y encontrarnos con el señor mediante el rostro de todos los bolivianos". Terrazas, en su sermón reflexionó sobre la distorsión, por parte de todas las personas, del sentido real de la navidad y pidió a sus fieles a estar atentos para no dejarse llevar por los temas materiales sino disfrutar de una fiesta espiritual. "Ahora no se habla de navidad, se habla de regalos, comida, música, paseos, árbol, plantas, pero solo queda en eso, a nosotros nos toca estar atentos para que cuando llegue el Señor, no nos encuentre con envidias sino astutos y nos de palabras de amor", precisó. Por otro lado, la máxima autoridad eclesial del país, exhortó a que se terminen las sombras de muerte y odio en el país e instó a que se prenda la luz de Cristo. "Ayer se declaró a Bolivia libre de analfabetismo, ahí hay un poco de luz, tenemos que pedir que esa luz continúe (...) Si a estos días les damos sentido de solidaridad, paz y se terminara con las sombras de muerte, odio, rencores y se prende la luz de cristo, se iluminará un pueblo que está en tinieblas". El cardenal, que fue muy criticado por las autoridades de Gobierno, en días pasados, por el contenido de sus reflexiones, aseguró no temer a hablar públicamente sobre la falta de acercamiento a Jesucristo. "No nos da miedo decirlo, y esa luz de Cristo que demandamos, tiene que entrar en nuestros canales y terminar con el desprecio del hermano, esto lo vamos a pedir insistentemente", precisó el eclesiástico y finalizó su mensaje con una plegaria por los bolivianos. "Dejen que el Dios de la vida nazca en el pueblo, en la sociedad y así podremos ser mejores hombres y mujeres", agregó.

lunes, 15 de diciembre de 2008

el sexo es cosa de Dios nos propone suplemento religión de PD


El reverendo Ed Young tuvo una idea para reforzar las parejas de su congregación. En noviembre grabó un mensaje desde su cama, junto a su mujer, y lo emitió ante sus más de veinte mil parroquianos, repartidos por iglesias de Dallas y Miami. El reto se llamaba Siete Días de Sexo. Según Young, había llegado el momento para la Iglesia de volver a poner a Dios en la cama.

El pastor y su mujer, Lisa, también sucumbieron al experimento. Al domingo siguiente, Young notó que “algunas parejas sonreían”. Y añadió: “Seguid haciendo lo que habéis hecho esta semana. Hay que duplicar la cantidad de intimidad de nuestro matrimonio. Y cuando digo intimidad, no me refiero a ir cogidos de la mano por el parque o pasar la mano por la espalda”.No toda la congregación pudo seguir los consejos de Young: para los solteros, “no sé, probad a comer un poco de pastel de chocolate”.

Hay cosas que ni el atrevido Young acepta. También hubo parejas que recibieron su mensaje con los brazos cruzados, las cejas arqueadas y poco entusiasmo.Young insiste en que no es un golpe publicitario. Ya en la carta a los Corintios, dice, sale que “no os dejéis sin sexo unos a los otros”. En declaraciones al New York Times, dijo: “Por algún motivo la Iglesia no ha hablado del sexo, pero tenemos que hacerlo”. No hay motivo de vergüenza en el sexo matrimonial: “Dios se lo inventó, fue su idea”.

Aunque la Iglesia no hable de sexo, el pastor Young se ha decidido a coger el toro por los cuernos. Quizá es más fácil para este reverendo norteamericano comprobar la utilidad del sexo matrimonial que para un cuerpo de sacerdotes castos y célibes.Tampoco esto del sexo intenso es un paseo. Young lleva 26 años casado y tiene cuatro hijos. Durante el desafío, un día a las ocho quiso irse a dormir. Estaba cansado. Lisa, su mujer, fue a despertarle al cabo de un rato: “Vamos, es el reto del sexo, toda la semana”. Pero Ed: “Mañana hacemos dos”. Y siguió durmiendo. Dar buen ejemplo es lo más difícil.

viernes, 12 de diciembre de 2008

la Iglesia ha vuelto a condenar el autoritarismo y abuso de poder ejercidos por Evo, mientras éste dijo no necesitar de los periodistas para llegar...

La Comisión Episcopal de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), máximo órgano de la Iglesia católica, emitió un comunicado ayer en el que rechaza ‘el autoritarismo y el abuso de poder’ ejercidos por el Presidente de la República en contra de los periodistas ‘que cumplen con su labor informativa’. El documento, hecho público en el sitio web de la CEB, refiere el acto en Palacio Quemado, donde el mandatario “se permitió llamar la atención a un periodista y dejó en evidencia un comportamiento desproporcionado, con expresiones y gestos de humillación, intimidación y amenaza”, dice el pronunciamiento.La Iglesia rompió el silencio sobre el tema, en una jornada en la que Morales aseguró que no convocaría más a conferencias de prensa, acusó a periodistas de la radio Panamericana de ‘pedir plata para hacer cobertura’ y puso en tela de juicio la honestidad del 90% de los trabajadores de la prensa del país.“Las conferencias de prensa simplemente son para que insulten al Presidente. No necesito de conferencias de prensa. Yo tengo otro medio de información de boca a boca, es la mejor forma de comunicación. Por eso, no me pidan conferencias de prensa ni me consulten, tengo formas de comunicar e informar de esta manera al pueblo”, dijo.Luego añadió que calcula que “sólo el 10% de los periodistas debe tener dignidad, los demás dependen de un jefe de los partidos políticos, dependen de su patrón, que es el dueño del medio de comunicación”. Añadió que la mejor prueba de que hay libertad de prensa es que los periodistas dicen lo que quieren.El analista Carlos Valverde expresó que ésta es una prueba del ‘desquiciamiento político de Evo Morales’. Considera que el presidente Morales está perdido y dando manotazos en la oscuridad.Estos hechos causaron la reacción de la Federación Nacional de Trabajadores de la Prensa, que decretó un paro de 15 minutos para el próximo lunes. Según Pablo Centeno, ejecutivo de la prensa nacional, se trata de un acto simbólico que se realizará en las plazas de todas las poblaciones que tengan un sindicato de la prensa. Aseguró que, en ningún otro Gobierno como en éste, los periodistas han tenido dificultades para efectuar su trabajo.Añadió que los medios no están en ningún afán desestabilizador y le pidió al mandatario que deje de comportarse como dirigente sindical y que guarde respeto por todos los bolivianos. La Iglesia católica también coincide en este punto. En el comunicado de la CEB, recuerda que vela por el ejercicio responsable de la libertad de expresión y también apuesta por un estado de derecho en el que todos sus miembros ejerzan un comportamiento proporcional a la función pública que les toca cumplir.“Esta comisión expresa su solidaridad con los periodistas agredidos, con el periódico La Prensa y con todo medio de comunicación que sufra algún tipo de agresión. Los excesos en el ejercicio de libertad de expresión deben ser denunciados y esclarecidos oportunamente por los canales que la legislación vigente establece. Exigimos a las autoridades públicas respetar a los periodistas y sus medios de comunicación, cuya función constituye un verdadero pilar democrático que garantiza una adecuada convivencia entre bolivianos”, concluye el pronunciamiento, firmado por el Mons. Cristóbal Bialasik, presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social.
Hay que exigir responsabilidad a los poderososSonia Soto / Defensora del Pueblo SczEl señor Presidente debe ser la guía para el respeto a la dignidad de las personas. Hay caminos legales que un mandatario o cualquier persona que considere que está siendo agredido o que se le ha faltado el respeto a través de un medio puede acudir. Desde hace tiempo estamos observando una crisis delicada, en la que hay ataques muy fuertes contra la prensa y no nos cansamos de pedir a los medios que trabajen con responsabilidad, pero también tenemos que pedir responsabilidad a los que ostentan el poder con los medios. Necesitamos que se fortalezca la libertdad de expresión, porque es uno de los mayores sustentos de la democracia. Necesitamos respetar la dignidad de las personas, más aún cuando recordamos días como el aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, que son normas que ponen límites al ejercicio del poder. En la medida que el poder político entienda que estos excesos verbales no corresponden, mejorará la democracia. Como gremio será necesario trabajar para lograr un ejercicio profesional con responsabilidad. Ahora, si existen denuncias de mercenarios de la información, esto deberá ser investigado. Hay que identificar a las manzanas podridas, para no caer en generalidades.
Un proceso de ataque que se extiendeMartín Pallares es el editor del diario El Comercio de Quito y, al conocer las agresiones que sufren los periodistas en Bolivia, explicó que éste es un proceso que se ha dado en otros países de Sudamérica, como Venezuela, Argentina y Ecuador. Señaló que un ministro del presidente Rafael Correa le declaró en una entrevista que para desarmar el viejo sistema de poder del neoliberalismo en Ecuador, necesitaban desarmar una ‘mesa de tres patas’: el poder económico, el antiguo sistema de partidos políticos y los medios de comunicación. También le confesó que lo más difícil era desarticular a los medios, por lo que los atacan, de manera verbal, para que crucen la línea periodística y se conviertan en opositores al Gobierno, lesionando su credibilidad. Pallares comprobó que en Venezuela y Ecuador, lo medios que se convirtieron abiertamente en opositores al Gobierno perdieron lectores, escuchas y televidentes. Lo mismo sucedió con los medios que se alinearon al Ejecutivo o los que fueron comprados por éste. Es por ello que recomienda que la mejor forma de sobreponerse a este tipo de agresiones es realizando la mejor labor periodística posible. Pallares visitó Bolivia en septiembre pasado, luego de la matanza de Porvenir y justo cuando Santa Cruz estaba siendo cercada por grupos sociales afines al Gobierno. Pondera fue invitado por la ONG a ofrecer conferencias en el país.

martes, 9 de diciembre de 2008

la onda expansiva que provocó una homilía del cardenal en la catedral cruceña no termina, ahora es la prestigiada pluma de h.olmos que dedica su att.

Las palabras del cardenal Julio Terrazas el domingo 30 de noviembre han caído como un relámpago en el cielo que el gobierno creía límpido. El cardenal se encargó de recordarle que no puede haber paz en la confrontación y que Bolivia está en camino a convertirse en nación paria por nutrir al narcotráfico y mantener una actitud complaciente con la materia prima que da lugar a la droga. Al paso de las palabras del Cardenal salieron las de los principales comisarios del gobierno, que intentaron descalificarlo.
En este nuevo imbroglio el Ministro del Interior, Alfredo Rada, fue el funcionario que mejor sintonizó las ideas del cardenal. Paradójicamente, dijo las hacía suyas, pues encontraba en ellas un verdadero sentimiento cristiano. En cambio, el Viceministro de las Organizaciones Sociales Sacha Llorenti puso el pecho al frente de una situación difícilmente defendible en el exterior (aquí en Bolivia, no tiene problemas con su audiencia. Pero vaya a Viena o a Nueva York a decir lo mismo y verá que le pedirán que explique convincentemente el crecimiento de las plantaciones y la producción de droga). Otros comisarios del gobierno siguieron la línea de Llorenti e ignoraron la prudencia de darle un pitazo a la lengua.
¿Qué dijo el Cardenal que tanto irritó al presidente, a su Viceministro y otros comisarios? Advirtió que el país “se está convirtiendo en el espacio donde están dominando los narcotraficantes, sin Dios y sin ley” y pidió “hacer un esfuerzo para que Bolivia no sea el centro donde se acumula la droga, y con la droga el crimen y la maldad y la falta de perspectiva para salir por un horizonte más claro del lugar donde nos encontramos”.
¿Quién tiene argumentos para negar lo que dijo el Cardenal? Con la Ley 1008 de 1988, se decidió que el país podría cultivar hasta 12.000 hectáreas de coca para cubrir su “consumo doméstico”. Desde entonces, la extensión real se ha más que duplicado y llega a 28.000 hectáreas entre El Chapare y Yungas. De ese total, menos de un quinto sirve al mercado interno, al “acullico”. Gran parte del resto va a la producción de droga. ¿Quién puede negarlo? El propio gobierno reconoce que las incautaciones de droga han aumentado. Ningún funcionario se atreve a decir que no habría tal incremento si la oferta de materia prima no hubiese también aumentado (5% más de cultivos en 2007 respecto al año anterior. Aún no se conocen las cifras para 2008).
Los efectos ecológicos de esta explosión están en la misma escala. Un estudio dice que en los últimos años unas 15.000 hectáreas han sido desboscadas en el Chapare para la producción de coca. El incremento de químicos para convertir la producción en droga ha seguido el mismo curso ascendente: 30.000 toneladas de químicos tóxicos fueron desechadas sólo en 1988. Ese material, resultado de procesar 127.000 toneladas de hoja de coca, fue vertido mayormente sobre ríos y vertientes con consecuencias aún no cuantificadas. Eso fue hace 20 años y es fácil suponer que los desechos han aumentado al aumentar los cultivos y el tráfico. Es lógico sospechar también de “ecocidios” de magnitud desconocida.
Las turbulencias económicas baten en las puertas de todos los sectores productivos: minería, agropecuaria y hasta las remesas para el país, que tiene en el sudor de los compatriotas en el extranjero el 10% de su PIB. Están amenazados con la desocupación que cunde. Algunos creen que la coca y la droga serían los únicos “sectores” que supuestamente no serían afectados. Pero eso es sólo una especulación. La crisis también mermará el dinero del narcotráfico. Si aún así el Chapare y otras regiones se vuelven nuevamente refugios contra la desocupación, el fenómeno no pasará desapercibido a ojos extranjeros. El país no es una isla como algunos quisieran. Y el Cardenal sólo trajo la carta con la noticia.
Diciembre 7, 2008 Publicado por haroldolmos Bolivia, Iglesia, Política No hay comentarios

lunes, 8 de diciembre de 2008

tan tensas como hoy nunca han estado las relaciones entre iglesia y estado, todo debido a la agresividad e ignorancia del MAS y sus satélites

Pocas veces, en la historia del país, se había visto un momento en el que las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia Católica estén tan tensas como ahora. Comenzando por el presidente Evo Morales y siguiendo por ministros, viceministros y parlamentarios del MAS, en los últimos días se han vertido una serie de duras críticas al cardenal Julio Terrazas en particular y, luego, a la institución religiosa en general.
Cuando la arremetida contra el líder espiritual de los católicos en Bolivia se agotó, el oficialismo llegó a aludir a los ingresos económicos de la Iglesia, que, según los masistas, deberían ser sujetos al pago de impuestos, como toda actividad económica.
En realidad, la controversia empezó con una homilía del cardenal Terrazas que, hace ocho días, alertó que Bolivia está en el riesgo de caer en manos del narcotráfico. Dijo que debe preocupar que “nuestro país se convierta en un espacio donde van dominando los narcotraficantes, sin Dios y sin ley, que pueden absorber la marcha del país y exterminar al pueblo boliviano”.
El Gobierno ha tomado estas palabras con tal desagrado que han llegado a aconsejarle al Cardenal que deje los hábitos y se dedique a la política. Una total falta de respeto a quien acaba de ser elegido entre los 100 personajes iberoamericanos del 2008 por el reputado diario madrileño El País.
La preocupación de la máxima autoridad eclesiástica del país sobre el narcotráfico es compartida por las Naciones Unidas. La propia Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) ha señalado, a fines de noviembre, que desaconseja incluso el acullico de la coca, en vista de los daños que puede causar en el cerebro de las personas.
Por lo demás, según las propias estadísticas del Poder Ejecutivo, el narcotráfico ha aumentado de tal manera que ahora los volúmenes decomisados son casi el doble de hace tres años. Los expertos aseguran que esas cantidades equivalen al 20 por ciento del total de la producción, con lo cual se deduce que, en realidad, es la producción de droga la que se incrementó en Bolivia.
No hay semana que no se informe de nuevos cargamentos de droga que salen del país, ni de detenidos por esta causa.
La expulsión de la DEA, un gesto que el Gobierno justificó como una muestra de dignidad nacional, se toma, por otro lado, como una puerta abierta a los narcotraficantes, pues ya no tienen el experimentado control de una oficina internacional.
Parece, por lo tanto, fundamentada la preocupación del cardenal Terrazas acerca del narcotráfico; preocupación que seguramente es compartida por muchos bolivianos que miran cómo la juventud es minada por este flagelo.
Criticar a monseñor Terrazas porque ataca al narcotráfico es, por lo menos, un error. Cuesta entender que alguien no acepte una condena a esta lacra de todas las sociedades del mundo.
Los gobernantes nunca deben perder de vista que el 80% de los bolivianos profesa la religión católica. Si la administración de Morales no comparte esa fe, le corresponde respetarla, como debe hacerlo con todas las iglesias acreditadas en el país.
A casi dos semanas de la celebración del Nacimiento de Jesucristo, la grey cristiana espera más tolerancia y humildad de su Gobierno. Que las fiestas de fin de año sirvan para curar las heridas abiertas a lo largo de un tiempo plagado de rencores.
(de Ernesto Justiniano en su sitio de igual nombre)

jueves, 4 de diciembre de 2008

cuando el cardenal terrazas advirtió por el crecimiento del poder del narcotráfico sabía lo que sobrevendría a ello

Con munición gruesa y desde diversos flancos el Gobierno está disparando sin que le tiemble el pulso, contra el cardenal Julio Terrazas, máxima autoridad de la Iglesia Católica Boliviana y con el rango universal de Príncipe de la Fe Cristiana.
El detonante de la descontrolada artillería, de los enfurecidos ataques contra el Pastor de los cristianos de Bolivia que somos mayoría absoluta a no dudarlo, desde siempre, fue, entre otros, el sentido de su homilía del domingo pasado fustigando el ya denunciado auge del narcotráfico en el país, y a la vez, poniendo de relieve con los tonos precisos, los graves peligros que la expansión de dicha lacra entraña para nuestro medio.
El cardenal Julio, desde su alta y sagrada investidura y aún desde mucho antes, tal vez desde el inicio de su vida sacerdotal, se caracterizó por gritar verdades, por denunciar flaquezas espirituales y morales, por señalar el mal en todas sus formas y combatirlo, y todo ello, amén de mucho más por supuesto, sin extraviar las dulzuras del bueno y amante pastor de sus rebaños. La Conferencia Episcopal, una elevada instancia de la sólida estructura católica, ha salido al paso, como no podía ser de otra manera, de la agresiva e irrespetuosa arremetida oficialista dirigida contra el eminente Ministro de Dios. Pone de relieve la Conferencia que “la misión profética de la Iglesia no puede ser acallada y tampoco separada de su profunda raigambre cristiana”.
Una reflexión sencilla, clara, que no requiere de explicación en cuanto a sus alcances materiales. Otro sesgo, no obstante, se ha querido dar a estas reflexiones desde algunos de los niveles gubernativos propensos a incordiarse cuando no se baila, aquí, allá y más allá, al son que en dichos niveles se manda sin lugar a excusas.
Es así como a las reflexiones del cardenal Terrazas se ha aplicado el calificativo de políticas. Hombre, el Cardenal, acostumbrado a dar la cara en el ejercicio de su ministerio, de seguro que si su propósito fuese hacer o mezclarse en política, lo haría sin ambages y hasta fusil al hombro, de ser menester, dispuesto a dar la vida por aquello que siente y en que tiene cifrada su fe probadamente inagotable hasta hoy.
El cardenal Julio Terrazas, boliviano, primero y único, bueno es tenerlo presente a la hora de fijar su talla humana y universal, fue incluido por un importante medio de comunicación de Hispanoamérica en una lista de los cien personajes más influyentes del año 2008 y en el ámbito continental.Aún lastima a los gobiernistas, por lo que parece, que el cardenal Terrazas hubiese acudido, en condición de ciudadano y en uso pleno de su conciencia, a las urnas en una pasada consulta sobre autonomías, tan vidriosas en las alturas del poder. (editorial de El Deber de SC)