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miércoles, 31 de julio de 2013

"no sean cobardes. no balconeen. sean protagonistas. de ustedes es el futuro" Franciisco ha sido claro y contundente por un mundo diferente. justo y humanista.


Por favor, no dejen que otros sean los protagonistas de los cambios, ustedes son el futuro. No sean cobardes, no 'balconeen' la vida, no se queden mirando desde el balcón sin participar, entren en ella, como hizo Jesús y construir un mundo mejor y más justo".

Así de claro fue el papa Francisco en Brasil con los jóvenes durante una jornada en la que consiguió reunir en las playas de Río de Janeiro a más de tres millones de personas y seguramente muchas decenas de millones más a través de las pantallas de televisión.

Francisco no solo ha conseguido despertar la atención de la gente y motivar el entusiasmo, sino también sacudir el espíritu de la humanidad con mensajes muy concretos que se pueden resumir en una sola palabra: “valentía”.

Y obviamente ha empezado por casa, por una Iglesia a la que desde un principio ha querido mostrarla más cercana al individuo, sin los signos principescos de antaño y alejada de las estructuras señoriales que pueden haberla adormecido, sobre todo en Europa, donde nació y donde parece haber perdido muchos espacios públicos. El primer pontífice latinoamericano ha hecho un llamado a salir a las calles, a recobrar el espíritu misionero con el que Cristo y los primeros cristianos conquistaron el mundo y lo volcaron hacia una fe que aún tiene el reto de volver más humano este planeta.

Con ese mismo enfoque les ha hablado a los líderes. Les ha retado a rehabilitar la política para recuperar la ética del bien común. Justamente ahí estriba su sentido revolucionario que algunos tratan de entender de modo muy particular y obviamente, distorsionado.

Con este impulso tan particular, Francisco ha asumido un reto que es personal, pero que le pertenece más que nadie a la Iglesia Latinoamericana, de donde hoy surge la fuerza del catolicismo mundial y que ahora también aporta el discurso, mucho más concreto, natural y cercano.

Y con esa naturalidad, Francisco habla de temas que en otros tiempos han resultado espinosos para la curia católica. Aborda la homosexualidad, la necesidad de transparencia dentro de la Iglesia, de que se debe terminar con las viejas estructuras eclesiales y la excesiva solemnidad.

“Hagan lío”, ha llegado a decirle a la juventud, una invocación que puede ser un aliento para que sigan manifestando sus gestos de indignación hacia los corruptos, hacia los autoritarios y los que usan el poder para su propio beneficio, algo que ha estado sucediendo en los países árabes, en Europa y recientemente en Brasil, donde los gigantescos operativos de seguridad tuvieron que actuar con precisión para que no se entorpezca la visita papal.

El llamado a ser valientes es algo que resuena en todo el mundo ahora que surgen tantos desafíos sociales y que se presentan las oportunidades para hacer verdaderos cambios. Ha quedado demostrado que la indignación no es suficiente, que los cambios de nombre y de figuras en las estructuras de poder no han funcionado como se prometía. Hará falta una dosis mayor de esfuerzo y de audacia para conseguir que los viejos ideales de libertad, de transparencia, bien común y solidaridad se materialicen en el mundo, especialmente en los países como Bolivia donde hay tantos retos que enfrentar.
Con un enfoque lleno de desafíos, Francisco les ha hablado a los líderes. Les ha retado a rehabilitar la política para recuperar la ética del bien común. Justamente ahí estriba su sentido revolucionario que algunos tratan de entender de modo muy particular y obviamente, distorsionado.

Ni amor al dinero.

Ni "socialista" a ultranza. Cristo jamás discriminó.


Muchas veces se ha mencionado que Jesús fue el primer socialista de la historia. En alguna canción se asegura que fue un comunista. El presidente Morales ha sido el último en repetir la muletilla. En realidad, Jesucristo fue el primer constitucionalista y su carta magna tenía apenas un artículo con una sola frase: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Eso dista mucho de todos los socialistas que conocemos, muy proclives a encarcelar, a fusilar, a prohibir y a obligar con una andanada de leyes para acorralar a los enemigos. Si Jesús hubiera sido socialista no habría “decretado” el libre albedrío y la libertad de conciencia. El “Maestro” tuvo ideas de avanzada en materia social y humanística, como el respeto a las minorías, a las mujeres, a los niños, a los extranjeros y nunca fue partidario de que las mayorías puedan aplastar a los adversarios para imponerles su forma de pensar: “Dad al César…”. Tampoco fue de los que pensó en una forma de salvación colectiva, de tal manera de asegurarle el pase al cielo a su sindicato, a su movimiento social o a los que pensaran igual que él. Este es un tema netamente individual que se obtiene en base a méritos y no por una cuestión de pertenencia al grupo que más le chupa las medias al jefe. Obviamente tampoco fue capitalista. Detestaba el amor al dinero. (Bajo el penoco.SC)

lunes, 29 de julio de 2013

"vayan sin miedo. proclamar a Cristo. Salir a las calles con alegría.Son las bases para revitalizar a la Iglesia. Lejos de oropeles y lujo, Francisco. "que esta rexperiencia se traslade a todos los rincones del mundo" Es El Deber refiriéndose a Francisco.

Con el apoyo multitudinario de más de tres millones de personas, el papa Francisco clausuró ayer la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. Ha sido un evento que ha conmocionado a la Iglesia católica en particular, pero que interpela con su mensaje a la sociedad global en su conjunto. En primer lugar, el pontífice ha cerrado el encuentro con un mensaje claro para los jóvenes: Vayan, sin miedo, a proclamar la palabra de Cristo, esa palabra viva que apunta a transformar el mundo y atender las necesidades de los más pobres y vulnerables de esta sociedad.
“Que la Iglesia salga a las calles con alegría”, afirmó ante los jóvenes. Y destacó que habrá “lío”, es decir, será necesario sacudir las estructuras de una Iglesia que, ciertamente, quedó rezagada. Cientos de miles de jóvenes fueron testigos durante estos siete días del testimonio claro que trajo Francisco, el primer papa latinoamericano: Sencillez, carisma y sensibilidad.
“No tengo oro ni plata, pero traigo algo más importante: Jesucristo”, dijo el papa ni bien aterrizó en Río de Janeiro.
Y es que Francisco está formulando las bases de una Iglesia católica que se revitalice a base de las demandas de un mundo desafiante. Lejos de los oropeles y lujos del Vaticano, lejos de la actitud anquilosada y pasiva, Francisco muestra que el camino es el compromiso militante con el mensaje cristiano más cercano al servicio y la acción pastoral que al poder temporal.
“Vayan, sin miedo, para servir. Vayan y hagan discípulos a los pueblos del mundo”, les dijo al cerrar el encuentro.
Con una claridad única, Francisco reconoció que la Iglesia y su propio mandato papal necesitan de la fuerza de los jóvenes para realizar estos cambios.
Francisco dijo que la experiencia de esta jornada mundial no puede quedar allí, ahora debe trasladarse a todos los rincones del mundo y a las periferias existenciales donde el mensaje cristiano tiene mucho que dar a la humanidad.
En Bolivia, el mensaje papal también deberá ser como la semilla de la mostaza que se haga grande para millones de bolivianos, para tener una Iglesia más renovadora y más militante con la agenda social de los pobres y los derechos humanos.
El papa anunció, además, que la próxima jornada de la juventud se realizará el año 2016 en Cracovia, Polonia, la tierra que vio nacer a Juan Pablo II, el papa que, en su momento, peregrinó también por los pueblos del mundo.
Gracias, Francisco, tu palabra sabia ha sembrado una revolución moral para la Iglesia y para el mundo, seguros estamos que rendirá grandes frutos

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero

domingo, 28 de julio de 2013

torbellino. huracán. terremoto. son algunos de los epítetos con que el mundo califica a Francisco. un papa que está causando revolución en la Iglesia y fuera de ella..

El futuro de la Iglesia Católica era, y aún es, de pronóstico reservado. La crisis que afronta la institución se agudizó dramáticamente con los espantosos casos de pederastia revelados en los últimos años y con los serios cuestionamientos al manejo de las finanzas vaticanas.
Es la punta de un iceberg que tiene cantidad de ingredientes, que van desde la reducción drástica de vocaciones sacerdotales hasta la caída en picada de fieles católicos que, como un río sin dique, se pasan a las filas del cristianismo evangélico.
Benedicto XVI tuvo la lucidez de darse cuenta de que por muchas razones no estaba en condiciones de enfrentar el tamaño del reto, y renunció al papado en un acto de la mayor valentía, pero su apuesta era incierta. Todo dependía de en quien recayera la sucesión. Las previsiones se inclinaban por la continuidad de una línea conservadora, hasta que el mundo conoció un ignoto As bajo la manga.
El nuevo Papa tenía de entrada tres características que marcaron un cambio significativo; es jesuita, el primero de la historia; es latinoamericano, el primero de la historia y decidió llamarse Francisco, el primero de la historia.
En menos de 48 horas sentó diferencias. Fondo y forma son, en un mundo en el que la avalancha mediática manda, igual de importantes.
Francisco echó por la borda la tradición, los ritos de emperador coronado, el oro y las piedras preciosas, los zapatos de fina piel, el papamóvil blindado, la residencia pontificia, las comidas especiales... Sólo eso llamó poderosamente la atención a todos.
Pronto comenzaron los cambios de fondo. La modificación de los códigos del Estado Vaticano en el ámbito penal, la creación de una comisión que investigara las finanzas de la Iglesia, el endurecimiento con los prelados acusados de proteger la pederastia de muchos clérigos, y un discurso de guerra frontal contra los antivalores de un mundo ahogado en la confusión y el relativismo generalizado.
Su llegada a Brasil hizo el click mágico con los jóvenes. Aún los agnósticos y los ateos reconocen en Francisco un carisma especial. Les cae bien porque tiene buena onda, porque se bajó del pedestal, pero por encima de todo porque hace lo que dice.
Juan Pablo II generó una empatía de otra naturaleza. Era un Papa que representaba poder, el inmenso poder de los oropeles vaticanos y de una Iglesia jerarquizada y autoritaria. Su fuerza era su carisma personal intrínseco, con un magnetismo incuestionable e intransferible.
Francisco no es un personaje mediático en ese sentido, lo es por los valores que representa, lo es por razones antagónicas a Juan Pablo.
No es un icono telegénico, sino el ser humano al que puedes abrazar y que es como tú quisieras ser y crees que puedes ser, no como alguien que admiras pero que sabes que nunca podrás llegar a ser.
Francisco recupera el mensaje de una Iglesia conectada con los antiguos cristianos, con el santo de Asís, aquel casi panteísta que creía que Dios estaba plenamente conectado con la naturaleza. Imposible encontrar un mensaje más vigente hoy. Pobre no por la celebración de la pobreza, sino por la solidaridad con el otro. Francisco recupera el mensaje más importante del Nuevo Testamento: “Todo aquello que hagas a tu prójimo me lo estarás haciendo a mí”, dijo Jesús. Sólo eso vale los cuatro evangelios.
¿Y la teología de la Liberación? Al gurú sobreviviente de la doctrina, Leonardo Boff, le gustaría la reivindicación de un pensamiento católico nacido en la convulsa América Latina de los años 70. Francisco recupera de ella lo esencial, no ya lo que hoy es adjetivo. La opción preferencial por los pobres, la doctrina social, la imbricación entre Iglesia y realidad, sí. El cristianismo revolucionario, la mirada obnubilada que quiso ver la imagen de Cristo próxima al Che y cercana al marxismo, no.
Francisco, a sus 76 años, es un papa del Siglo XXI. Sólo le falta un tatuaje en el brazo para terminar de enamorar a los jóvenes. La Iglesia ha encontrado una oportunidad y él parece dispuesto a aprovecharla a plenitud.
Pero no nos engañemos, no la tiene fácil. Las estructuras internas de poder suelen ser implacables. El inmovilismo es siempre una tentación porque aparenta ser la roca que le ha dado vigencia al catolicismo durante casi 2 mil años. Hay muchos callos que pisar y eso genera reacciones peligrosas. Hay, finalmente, cambios revolucionarios que hacer sin los cuales el futuro de la Iglesia es negro. Fin del celibato obligatorio, un rol protagónico de las mujeres en el sacerdocio, una actitud más flexible con relación a la sexualidad y una estructura institucional más abierta.
Francisco está haciendo brecha y parece dispuesto a terminarla sin temores. Pero su horizonte biológico es limitado. Si su salud lo acompaña tiene quizás una década por delante. Su antecesor ha marcado jurisprudencia, podría tener que dejar el papado si sus condiciones físicas o mentales así lo exigen. La clave está en  que deje marcados lo más rápido posible, como hizo Juan XXIII, cambios que sean irreversibles.  

viernes, 26 de julio de 2013

Evo los quiere en la cárcel. TIPNIS está de pie, no olvidar que todo el pueblo de La Paz, los apoyó sin miedo. Podrá el pueblo respaldar a la Iglesia en su gestion de Paz.




Representantes de la Iglesia católica están dispuestos a gestionar ante el papa Francisco para que dirija su mirada al Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), donde sectores originarios están enfrentados por la construcción de una carretera que atraviesa la reserva natural.
La posibilidad surgió ayer durante la visita que realizó el obispo auxiliar de Beni, Roberto Borni, a los dirigentes Pedro Nuni, Fernando Vargas y Adolfo Chávez, que permanecen encerrados desde hace más de dos semanas en la sede indígena de Trinidad para impedir que se cumpla la orden de aprehensión en su contra. Son acusados de agredir al dirigente cochabambino del Conisur Gumercindo Pradel, que apoya la construcción de la vía por el Tipnis.
 Los indígenas, por su lado, solicitaron la presencia del papa Francisco o que envíe una comisión del Vaticano para que conozca la situación en que están los originarios en Bolivia. 
Firmas
Asimismo, los indígenas iniciaron ayer la recolección de firmas para solicitar la elección, por voto directo, de los fiscales y jueces en la jurisdicción de Beni, como se acordó el martes en el paro cívico