
No era justo que los niños que mueren sin ser bautizados fuesen a parar al Limbo, que no era ni el cielo, ni el infierno. Un sitio neutral que un Decreto del Papa Benedicto XVI acaba de emitir. Así la existencia del Limbo tenida como una parte de la doctrina del catecismo, ha dejado de existir, en buena hora. No era un artículo de fe, pero sí era parte de la explicación sobre la vida, más allá de la muerte física. Ver más en la crónica de la derecha. La Iglesia de Roma, santa María La Mayor, considerada uno de los templos más grandes del mundo.
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