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domingo, 3 de octubre de 2010

Benedicto visitó Palermo legendaria cuna de las maffias italianas especialmente la siciliana asentada en Chicago. Instó el Papa a la denuncia

El Papa Benedicto XVI animó hoy a los sicilianos a que denuncien sus problemas, entre ellos el crimen organizado, pero decepcionó a los activistas que dijeron que no fue lo suficientemente contundente al evitar pronunciar la palabra "mafia".

Benedicto XVI, en su primera visita a Sicilia como Papa, celebró una misa al aire libre ante decenas de miles de personas cerca del puerto de la capital de Sicilia al principio de su viaje de un sólo día.

En su homilía, el Papa habló de muchos de los acuciantes problemas de Sicilia, entre ellos el elevado desempleo, y de aquellos que "sufren física y moralmente por el crimen organizado".

"Estoy aquí para darles todo mi apoyo para que no tengan miedo a hablar claro sobre los valores humanos y cristianos", declaró el sumo pontífice.

Sicilia ya no es el escenario de la guerra de mafias que fue en la década de 1990, pero los magistrados dicen que la mafia aún hace negocios con el tráfico de drogas y la extorsión, obteniendo ganancias de los lucrativos contratos de obras públicas a través de las compañías que controla.

La homilía del Papa estuvo llena de frases como una referencia bíblica a la "formidable situación de violencia" y a la necesidad de "avergonzarse del mal", pero importantes activistas antimafia dijeron que no había ido lo suficientemente lejos.

"Es una gran decepción. Creo que la población de Palermo estará decepcionada", dijo Rita Borsellino, cuyo hermano, Paolo, destacado magistrado antimafia, fuera asesinado en un atentado con coche bomba en Palermo en 1992.

"Me decepcionó la falta de fuerza en lo que dijo", señaló a Reuters. "Creo que es ser demasiado indulgente con la mafia calificarla simplemente de crimen organizado y no llamarla por su nombre. Espero que sea más contundente cuando hable con los jóvenes después", añadió.

BOMBAS EN AUTOPISTA
Paolo Borsellino fue uno de los dos magistrados asesinados en dos ataques similares en 1992. El otro fue Giovanni Falcone, que murió junto con su esposa y tres policías de su escolta cuando la mafia colocó una bomba de gran potencia bajo una autopista cerca del aeropuerto de Palermo.

El Papa pasó por ese lugar de camino a la ciudad.

Durante la misa al aire libre, se rezó una plegaria sobre la necesidad de no ser meros "espectadores frente a la violencia".

El pontífice mencionó al padre Paolo Puglisi, que fue asesinado por la mafia en 1993.

Dino Paternostro, destacado activista antimafia en la localidad de Corleone, que hicieron famosas las películas de "El Padrino", también expresó su decepción.

"Había gran expectación sobre lo que diría. Realmente espero que sea más enérgico y específico porque según están las cosas parece como si estuviera diciendo 'la mafia es su problema'," dijo Paternostro a Reuters.

Sea lo que sea lo que diga el Papa alemán, será comparado inevitablemente con la visita a Sicilia que hizo el Papa Juan Pablo II en 1993.

Antes de partir de la ciudad de Agrigento, Juan Pablo II improvisó un ataque específico contra la mafia que ha pasado a la historia en la lucha la organización criminal.

En voz alta y con el puño cerrado, Juan Pablo II atacó a los mafiosos, advirtiéndoles directamente de que a menos que se "convirtieran" al bien, serían juzgados algún día por Dios por sus fechorías y acciones sangrientas.

Varios meses después, en una tranquila noche veraniega en Roma, varias bombas colocadas por la mafia explotaron en dos iglesias de Roma, entre ellas la basílica de San Juan de los Lateranos, la catedral del Papa en su condición de obispo de Roma.

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