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jueves, 12 de julio de 2012

basta repasar la historia de Juan Domingo Perón, de su rebelión contra la Iglesia, de su arrepentimiento y conciliación para ubicarse cuando se presencia el ataque a la Iglesia Católica por el MAS




Perón cayó cuando atacó a la Iglesia

Mauricio Aira


Cuando se ataca a la Iglesia Católica inmediatamente viene a la memoria lal historia de Perón un militar político que se hizo del poder y gracias al carisma de su esposa Eva Duarte fundó el partido justicialista destinado a perpetuar en el poder al peronismo, fenómeno socio-político que ha marcado con sello de sangre la historia de Argentina de los últimos decenios.
Para decirlo en pocas palabras. Envanecido en las alturas del poder y arropado por los descamisados creyó Perón que podía emprenderla contra la Iglesia, menudearon sus ataques y sus seguidores no tuvieron empacho en incendiar algunos templos lo que ofendió al pueblo católico que secundado primero en la Fuerza Naval levantó las armas y obligó a Perón a interrumpir su mandato en septiembre de 1955 y tuvo que huir hacia el exilio. Años después Perón ya en Madrid se reconcilió con la Iglesia y recibió la absolución de un Obispo antes de su regreso a Argentina y al poder vía elecciones democráticas. Nunca más atacó a la Iglesia hasta el día de su muerte.
La respuesta a la pregunta de quiénes y porqué atacan a la Iglesia es la utopía del racionalismo el progreso indefinido o sea el comunismo fundado por Marx (1818.1883) que ofreció un paraíso en la tierra gobernada por hombres buenos e iguales que sustituyera al capitalismo modelo impulsado por el racionalismo liberal. Marx sitúa al hombre al servicio de la sociedad, del Estado relegando su libertad individual a un último plano, el fin supremo es conseguir una sociedad igualitaria y justa.
El marxismo combatió a la religión, al catolicismo considerándolo “la infraestructura social sobre la que se levanta el sistema burgués” la fe en Dios, haría inviable  el esfuerzo marxista para construir el paraíso perfecto “el buen vivir”. Considera a la Iglesia cómplice de la injusticia social.
Los que atacan a la Iglesia siendo comunistas olvidan que su sistema provocó mayor pobreza, atraso social, injusticias, total falta de libertad, y una cantidad impresionante de muertos (sólo durante los primeros años pasaron de 40 millones) en cuanto a DDHH los soviéticos se negaron a firmar la Declaración Universal proclamada por NNUU en 1948 aunque algo más tarde enarbolaron la misma bandera cuando les resultó conveniente. El comunismo se cayó solo, su economía construida sobre principios de explotación humana se desplomó de un día para otro (1989) Millones de personas siguieron creyendo en Dios, Juan Pablo II consiguió en poco tiempo el retorno a la libertad religiosa en su Polonia natal. (Ver la increíble historia “el milagro del beato Juan Pablo II)
Los que hoy atacan a la Iglesia Católica son los destructores de la familia, promoviendo leyes como la permisividad incontrolada del aborto, prohíjan el matrimonio homosexual, la eutanasia, ignorar a Dios en las escuelas, dominados por la idea de destruir los valores cristianos desde dentro, socavando la mentalidad cristiana de la sociedad. Se habrá notado que no se trata de prohibir el cristianismo en forma violenta como lo hiciera el comunismo, sino de provocar en la gente el rechazo a las ideas del Evangelio. Quisieran convertir a los templos en museos de historia y lugares turísticos para tomar fotografías.
Ante los ataques oficiales y públicos a la Iglesia se impone la lealtad a sus enseñanzas a través del estudio y el razonamiento, porque tienen un fundamento bíblico y filosófico. Repasar las encíclicas y documentos de la Santa Sede. Esto que parece tan elemental profundizar el Catecismo, privilegiar las lecturas eclesiales frente a lo esotérico,  a las “nuevas filosofías anticristianas”, a la tendencia de moda, a las de sexo y violencia. Amenazan la construcción del Reino de Dios con las historias de la “nueva era” que se van agrupando gracias al impulso poco reflexivo de muchos creyentes.




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