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domingo, 26 de septiembre de 2010

el pobre Lázaro y el rico Epulón del Evangelio cobran fuerza en la palabra del Cardenal. (Foto y texto aparecidos en El Deber Digital)

“Por eso es importantes que despertemos en nuestras vidas el sentido de la verdadera solidaridad. Dinero mal acumulado, dinero sin sentimiento de compasión por el otro, es un dinero que lleva al egoísmo y que lleva a cometer el mal. El dinero acumulado es un insulto al que necesita, aquello que indispensable para vivir, el pan de cada día”, reflexionó Terrazas.
El purpurado destacó las enseñanzas de la parábola del pobre Lázaro, que fue leída en la misa dominical en Santa Cruz. El cardenal explicó que en nuestros días se repite la figura de ricos encerrados en sus bienes materiales y en su poder que pisotean a quienes no tienen nada. “Es un pecado fácil de cometer, el pecado de la angurria, la ganas de tenerlo todo sin esfuerzo y de paso pedirle a Dios que le prolongue el gozo”
“Los pobres se multiplican y pese que en nuestro tiempo se habla y se predica de ellos se pide solución a sus problemas los pobres aumentan, los que esperan una migaja de los que tienen también aumentan”, afirmó.
Explicó que no se deber utilizar el nombre de Dios en vano o como utilizar como excusa para hacer el mal o lo que no está de acuerdo con la enseñanza del Señor.
“No basta tener el libro de la biblia en nuestros hogar, hay que leerla, escucharla y llevarla a la práctica porque esa es la manera de crecer en nuestra fe y en nuestra entrega a Dios”, afirmó.

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