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lunes, 15 de octubre de 2012

Guillermo Siles oblato como Gregorio pronunció la homilía de despedida en el cementerio general de Cochabamba hace apenas unas horas

ADIOS GREGORIO, HERMANO, AMIGO Y MAESTRO.

“Los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre” (Jn. 15,15) (HOMILIA)
Hoy nos toca despedir a Gregorio a la casa del Padre. Le despedimos a nuestro amigo, nuestro hermano, compañero y maestro, Justamente en un ambiente de esperanza y amor.
A cuantos les gustaría decir lo que aprendieron de Gregorio. Sus enseñanzas, su expresiones, sus consejos, sus motivaciones, en fin todo lo que logramos entender de él. Cuantas instituciones sentiremos su ausencia, su sola presencia, resaltaba el evento, aporta en la discusión, pero más nos hacia más simples las decisiones.
El dejó su país para compartir el nuestro, pero lo hizo de forma profunda, se encarno en la realidad, se convirtió en una semilla que fermentó cada circunstancia de la sociedad, de la iglesia y de su vida.
Por eso le recordamos como un pensador desde las profundidades del sindicalismo, del movimiento obrero, de la vida religiosa. Su padre lo había enseñado, es por eso que no tenia dificultad para estar en medio de discusiones y eventos donde se deciden la suerte de los pobres.
Al encarnarse en nuestro país, lo primero que lo impactó y le interpeló, fue la realidad, la cruda de realidad de ver números y cifras que no coincidían, que había detectado un desbalance. Pero su pregunta era, como un país, con tantas riquezas, con tantas posibilidades pueda estar sumido en profundas contradicciones. Eso le llevo a dar respuesta para que tengamos una unos criterios precisos que ayudaban en la decisión. Quien no recuerda su dibujito de la copa de champan, unos pocos ricos, viven muy bien a costa de millones que pasan hambre pobreza. Esto debe cambiar, y ahí surgió su compromiso militante por la transformación, por el cambio efectivo. Porque Dios no quiere ver a los pobres y miserables marginados. 
Al escudriñar la realidad, Gregorio se sumergió en toda la doctrina social de la iglesia. Es que el pensamiento social de la iglesia era claro, había una visión de la moral social y estaba vigente. No hizo ninguna búsqueda fuera de la realidad, sino que estaba ahí, y era necesario de acercar a la gente. De ahí vienen sus esquemas, claros y concisos.
El era un insatisfecho, quería profundizar muchos elementos relacionado a la transformación de la realidad. Sera por eso que en los últimos meses detecto que en medios del movimiento de los indignados una característica positiva, era el sentido de solidaridad que va más allá de diferencias políticas, nacionales, económicas o religiosas de los cientos de miles que lo integran.
Era consciente de que actual modelo económico dominado por un capitalismo financiero, totalmente especulativo, según los “indignados” no es sostenible. Tendrá que cambiar radicalmente en un futuro próximo.
Los indignados seguirán siendo la voz cuestionadora que se alza en las calles y en las plazas públicas exigiendo mejores condiciones de vida sobre todo para los excluidos y desocupados. Seguirá exigiendo un cambio total en lo político y en lo económico. Seguirá gritando: “Queremos democracia real”, “No somos mercancía: la banca, al banquillo.”…. Y todo esto por su concepción teológica. Por que para Gregorio Dios no abandona al humilde. Dios escucha la voz del pueblo pobre, escucha el clamor y le responde.
Nosotros somos testigo de sus producciones. Ahí encontramos su aporte y su pensamiento. Libros de la realidad, de la vida religiosa, sobre los medios de comunicación, la comunidad, el autoestima, en fin. Muchos libros que en su interior nada más, ni nada menos huelo a compromiso, experiencia de Dios, sensibilidad al otro. Deseo de una cambio profundo. 
Casi sin problema encontraba espacios para conversar con el otro, sin mirar a quien. Logro ser amigo de pobres, de ricos, de humildes, de sencillos. No encontró ninguna barrera que le impida ser lo que fue. Un puente solido entre estructuras de poder y el pueblo sencillo, entre la dureza de los conocimientos y sus esquemas simples de la realidad. Su ser puente en todos los ámbitos, le hizo una persona capacitada para dar mensajes, opiniones, reflexiones que fueron transformadoras.
No podemos olvidar, también, cuantas horas paso escuchando a sus amigos, sean seminarista, religiosas, políticos, académicos, intelectuales, etc. El tenía como punto de partida el discernimiento. Decía frecuentemente, no podemos tomar decisiones, sin que tú, como persona, se asuma a sí mismo. Tú tienes que ser amigo de ti mismo. El Lograba persuadir para que sea su decisión, es decir, sea el resultado de su discernimiento.
Podemos seguir desarrollando quien fue Gregorio, en que Creo Gregorio. Hoy la palabra de Dios nos recuerda mucho de lo que fue. Y San Juan nos dice: Los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre.
Jesús nos dice con mucha insistencia, nos pide de permanecer en su amor. Y el siempre ha mantenido esta su relación. Porque era un hombre de fe, en los diferentes retiros espirituales y cientos de artículos uno siente su cercanía, su intimidad con Dios.
El Evangelio también nos dice que si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, para Gregorio no existía otro mandamiento que el amor al otro, es decir una perfecta armonía. Ámense los unos a los otros. No era un slogan era la actitud permanente para el, no derrochar ningún espacio.
Hoy podemos decir, que Gregorio dio la vida por sus amigos. Al igual que Jesús de Nazaret, dio todo el tiempo, dio toda su vida por lo que él creía, vivir por el otro. Creo que hoy escuchamos resonar en la voz de Gregorio, la misma expresión de Jesús, “Los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre”. Y ustedes, todos ustedes aquí presentes son mis amigos, les quiero mucho. He vivido por ustedes, Ustedes me inspiraron, ustedes han sido la razón de mi vida. Son mis amigos y les quiero mucho. 
Ahora nos queda seguir caminando y gozando de sus libros, artículos aquellos secretos que tenia Gregorio para ser feliz. El nos dijo: La felicidad empieza en el interior de tu corazón y consiste en un estado de armonía contigo mismo.
El perdón es muy importante pues te libera a ti mismo del rencor.
Tus verdaderos amigos/as son aquellos/as que te aceptan sin juzgarte y sin querer cambiarte.
La persona que es capaz de cambiar sus propios pensamientos puede cambiar el destino de su vida.
El más importante de los bienes después de la salud es la paz interior.
Dios no ha creado fronteras: tu objetivo debe ser la amistad con todo el mundo.
Dios nos ama en cuanto somos “seres humanos” y no en razón de nuestros méritos o buenos comportamientos. 
Para vivir plenamente necesitas sentirme amado en forma incondicional.
Lo más perfecto es el amor. San Pablo nos dice que la perfección personal está en el amor, ya que la fe y la esperanza pasarán pero lo que queda en este mundo y en la otra vida es el amor: “Ahora nos quedan tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero lo más grande de todo es el AMOR. (1 Cor.13 1-14)
- El culto a Dios sin amor se vuelve beatería.
- La obediencia sin amor se vuelve legalismo.
- La fe sin amor se vuelve fatalismo.
- El apostolado sin amor se vuelve proselitismo.
- La esperanza sin amor se vuelve utopía.
- La política sin amor se vuelve corrupción.
- La vida sin amor se vuelve algo sin sentido.

Quiero terminar con la última experiencia que tuvo. El me dijo que quería escribir su último libro. Lo tenía ahí en su escritorio con textos y artículos escogidos. Me dijo “mira este es mi último libro, es como mi testamento. Es en lo que yo creo. El título del libro seria “Dios ni castiga ni condena”. Dios es amor y misericordia. Con esta idea con esta su concepción del misterio de su fe partió. Esta es una profunda expresión. El amor de Dios no alcanza ningún límite, no tiene barreras. Ahí está Dios para darte amor, ternura y misericordia. Adiós querido, hermano, amigo y maestro 

P Guillermo Siles Paz, OMI

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