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lunes, 13 de julio de 2009

valiente y clara la postura asumida en Honduras por su Cardenal frente a intrigas de la gente de Zelaya

El cardenal Óscar Andrés Rodríguez recibe a elmundo.es en una austera oficina a la que ha tenido que trasladarse por razones de seguridad y después de recibir amenazas de muerte tras el claro posicionamiento de la iglesia hondureña.

¿Cómo valora la reacción de la comunidad internacional?
- A la comunidad internacional le ha ocurrido lo mismo que dice el Salmo: “Tiene ojos y no ve, tiene oídos y no escucha, tiene lengua y no habla”.

Tristemente no han querido ver la realidad ni lo que aquí estaba pasando. Lo que pasa en Honduras no es solo lo que pasó la noche del 28 de junio, es algo que viene ocurriendo desde hace un año, cuando el ex presidente Zelaya apuesta por la Alba (Alianza Bolivariana para las Américas) y por un proyecto bien definido para cambiar la Constitución.

En los últimos días (antes del 28 de junio) hay una constante violación de leyes por parte del poder Ejecutivo. El presidente llega a asaltar con una turba la Fuerza Aérea, donde estaba el material para la consulta ilegal que pretendía hacer, resguardada por orden judicial.

¿El resto de países han sido injustos con Honduras?
- Somos un país pequeño e insignificante y da la sensación de que a los pobres se nos abandona a su suerte. Ya vivimos 20 años bajo regímenes dictatoriales y lo que se estaba preparando ahora era otra dictadura.

¿Fue un golpe de Estado?
- Yo diría que no. Porque si usted ve los pasos dados, son los previstos en la Constitución. Golpe hubiera sido si el jefe de Estado fuera un militar, si los ministros fueran militares y si se hubiera disuelto el Congreso o la Corte Suprema de Justicia.

Aquí, incluso algunos ministros del gobierno anterior siguen siendo ministros. Lo que hizo el Ejército fue cumplir una orden de un juez.

¿Pero no creo que la Constitución hable de sacarlo del país de noche y en pijama...?
- Ese es el punto más negativo de todo lo que ha pasado. Lo condeno absolutamente pero pensaron que en ninguna cárcel del país iba a ser posible garantizar su seguridad ni evitar su fuga.

¿Fue difícil para usted tomar partido?
- La Iglesia Católica tiene fieles entre los partidarios y los detractores de Zelaya y nuestra misión no es optar por una posición concreta, sino tratar de buscar la reconciliación y la paz y por eso me llaman ahora el Cardenal golpista.

No soy golpista y yo he trabajado más que muchos de los que ahora me llaman golpista para que aquí no hubiera golpes militares.

¿Su postura cuenta con el aval del Vaticano?
- La Santa Sede confía en obispos locales y suponiendo que me desautorizara la Santa Sede lo haría con los o­nce obispos de Honduras que firmaron el comunicado después de documentarnos y en conciencia.

El político puede que haga componendas pero el religioso no puede pactar cuando su conciencia le marca un camino.

¿Qué conclusiones pueden sacar las élites políticas y económicas del país después de lo sucedido?
- Todo esto es consecuencia de la injusticia social en la que se ha vivido. Zelaya infundó esperanza a las clases más pobres porque supo hacer cosas buenas y dio esperanza.

La misma clase política tiene que entender que las cosas no pueden seguir como hasta ahora y que si no se hace un esfuerzo para luchar contra la corrupción y las condiciones de pobreza se puede llegar a una situación que no queremos.

¿Cómo eran sus relaciones con Zelaya?
- Mire, el Presidente es mi amigo. ¡Incluso fue mi alumno! Hablábamos con mucha frecuencia y siempre ha tenido mucho respeto por mi persona pero desde agosto, cuando vino Chávez (y hasta atacó la memoria de un Cardenal), tuvo vergüenza de volver a llamarme.

Pero el 11 de junio teníamos reunión de la Conferencia Episcopal y el presidente Zelaya me pidió asistir.

Tuvimos una reunión donde tratamos de convencerlo de que quitara esa cláusula de la encuesta, porque no era en realidad una encuesta...

Me reprochó que en la homilía del sábado anterior yo le dijera: Presidente ¿por qué la prisa en cambiar la Constitución? Estuvimos con él tres horas y media y entendimos que había desistido, pero no fue así. "Ahora solo pedimos a Chávez nos deje en paz y que se dedique a gobernar con justicia"

El país parece estar más dividido que nunca. Es lo que más me duele. Ni en los tiempos de las guerras centroamericanas en Honduras hubo el odio de ahora, y es un odio de clases.

Y es algo que aparece de forma sistemática. “Mel” Zelaya tenía asesores y el odio de clases era la estrategia. Nosotros queremos la paz. Y el que dude que la quiero, el que por cumplir un deber de conciencia me llame golpista, está siendo injusto.

¿Qué pasa si Zelaya intenta volver?
- Faltan meses para que acabe este gobierno y me pregunto con quién gobernaría. Zelaya no tiene ya ni autoridad jurídica ni moral.

La jurídica la perdió porque violó las leyes y la moral con su discurso lleno de falsedades. Entonces, a qué va a volver un gobierno que fracasó.

Lo más patriótico sería retirarse, lo demás es tratar de imponer a toda costa el proyecto de Hugo Chávez. Y si eso sigue adelante nos prepararemos para la esclavitud.

sábado, 11 de julio de 2009

la última homilía del cardenal Terrazas es comentada por El Deber. A no perder la Fe.

Es lo que le ha pedido el Cardenal Julio Terrazas a los sacerdotes del país para que impidan cualquier intento de arrebatar la fe del pueblo.
La máxima autoridad eclesiástica hizo su emocionada exhortación en la principal ceremonia de homenaje a los 400 años de la Arquidiócesis de Sucre, en presencia de las máximas autoridades católicas bolivianas y el Nuncio Apostólico de su Santidad Benedicto XVI.
En la oportunidad, el prelado expresó que vale la pena luchar para que nadie nos arrebate la fe y pidió al pueblo que se mantenga firme y despierto en dirección al proyecto de Dios.
También se refirió enfáticamente a la necesidad de despojar el odio, la venganza y cualquier actitud violenta. Durante la eucaristía, Terrazas formuló asimismo una autocrítica recordando que los religiosos fueron llamados a cumplir una misión evangélica y no a incentivar “discursos trillados”.
“Hay que ser discípulo del único Maestro, no de aquel que viene a echar discursos fugaces”, remarcó.
Y en estos tiempos inciertos en que la humanidad, casi toda, y nosotros en particular, nos debatimos a veces desorientados, la exhortación, expresada con sencillez pero con la hondura del pastor, nos sacude y reaviva el ánimo.
Usualmente hacemos alarde de nuestra bien dotada fe que recibimos de nuestros mayores y que, en tiempos más cortos o más largos, vamos a transmitir a la progenie, quizás más robusta, quizás menos, pero fe, al fin. No nos desentendamos, ganémosles al derrotismo y a la adversidad convencidos de estar en posesión del don más preciado que no es otro que el de la vida.
Estamos, imposible presentarlo con otras características, transitando páramos tortuosos nada prometedores, dejando gruesos jirones de alma en cada día de lucha. Pero el hálito de vida nos mantiene de pie desde que el sol brilla en el cielo. Y si en medio de esa bendición que es el calor del sol se escucha un llamado sonoro a la fe, pues cómo no percibir el vislumbre, al menos, de días mejores para un mañana no lejano.
Largos, interminables se harán los caminos del abatimiento, de la postración, si no alimentamos, cada cual a su modo, la fe. A eso, a alimentar la fe de su rebaño, aporta en estas horas inciertas el Cardenal con su palabra que desde ya obra eficazmente como un bálsamo. Un toque de esperanza enciende los rostros de los hombres y las mujeres de la grey boliviana.

viernes, 10 de julio de 2009

Presidenta Cristina participa piadosa en Te Deum celebrado en Tucumán, Argentina

En el tradicional tedeum por el Día de la Declaración de la Independencia, el arzobispo de Tucumán, Luis Héctor Villalba, pronunció una homilía que la presidenta Cristina Kirchner pudo interpretar como una velada crítica a su gobierno, por cuanto exhortó a la clase dirigente a desarrollar las "virtudes del amor, la benevolencia y la mansedumbre", mientras que criticó la "prepotencia" y el "hablar mal del otro".

Llamó a la clase dirigente a "edificar la patria", privilegiando los "gestos valientes" de diálogo y la "convergencia positiva" por encima de las "parcialidades".

La presidenta Cristina Kirchner, vestida con un tapado a cuadros, negro y blanco, y pañuelo al cuello en tonos lila, estuvo acompañada por su gabinete y, por momentos, acusó recibo de los dichos del obispo.

"El país reclama honestidad y transparencia -dijo Villalba-. El manso no guarda rencor; no es vengativo. No da vueltas sobre la ofensa recibida; no reabre las heridas. No se altera; mantiene la propia compostura."

Villalba consideró: "La mansedumbre no pone en el primer lugar el poder y la supremacía. Por el contrario, sabe hacer gestos valientes, de paz, de diálogo".

En lo que constituyó el primer mensaje de la Iglesia después de la dura derrota electoral del Gobierno en los principales distritos del país, monseñor Villalba añadió que el país requiere "hombres virtuosos" en todos los niveles de la sociedad y que esas virtudes deben estar en quienes "tienen mayores responsabilidades políticas, económicas, sindicales, culturales y religiosas".

Señaló, además, que esas virtudes se deben dirigir "a esa inmensa multitud de hermanos que necesitan pan, trabajo, educación, seguridad y paz" y que se debe actuar con amor "al prójimo en toda circunstancia".

Y completó: "La virtud de la benevolencia lleva a no tratar mal al otro, a no hablar mal de nadie. Nos hace amplios y de mente abierta. No se debe tener como prédica destructiva para afirmar posturas propias".

El año pasado, monseñor Villalba había aludido también a la necesidad de diálogo en su homilía del 9 de Julio. Pero aquel día, en uno de los momentos más dramáticos del conflicto del Gobierno con el campo, la Presidenta faltó al tedeum y sólo concurrió al acto político por el Día de la Declaración de la Independencia.

Ayer, en cambio, Cristina Kirchner siguió con atención cada palabra del arzobispo de Tucumán.

"La benevolencia privilegia la convergencia positiva. Supera las parcialidades y ve el conjunto, que es el fundamento para promover el bien común. El bien común siempre pedirá el sacrificio de algún aspecto particular y la pretensión de afirmar de manera absoluta el propio punto de vista", aseveró el prelado.

Luego del tedeum, la jefa del Estado rindió homenaje en la Casa Histórica a los próceres que en ese solar declararon la independencia en 1816. Casi como si se hubiera inspirado en las palabras de Villalba, sacó a relucir el mensaje del diálogo político por primera vez luego de un largo tiempo.

martes, 7 de julio de 2009

texto de la nueva encíclica "el amor en la verdad" que está llamado a despertar debate. publicamos cinco primeros acápites


1. La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. El amor —«caritas»— es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, para realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre (cf. Jn 8,22). Por tanto, defender la verdad, proponerla con humildad y convicción y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad. Ésta «goza con la verdad» (1 Co13,6). Todos los hombres perciben el impulso interior de amar de manera auténtica; amor y verdad nunca los abandonan completamente, porque son la vocación que Dios ha puesto en el corazón y en la mente de cada ser humano. Jesucristo purifica y libera de nuestras limitaciones humanas la búsqueda del amor y la verdad, y nos desvela plenamente la iniciativa de amor y el proyecto de vida verdadera que Dios ha preparado para nosotros. En Cristo, la caridad en la verdad se convierte en el Rostro de su Persona, en una vocación a amar a nuestros hermanos en la verdad de su proyecto. En efecto, Él mismo es la Verdad (cf. Jn 14,6).

2. La caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia. Todas las responsabilidades y compromisos trazados por esta doctrina provienen de la caridad que, según la enseñanza de Jesús, es la síntesis de toda la Ley (cf. Mt 22,36-40). Ella da verdadera sustancia a la relación personal con Dios y con el prójimo; no es sólo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también de las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas. Para la Iglesia —aleccionada por el Evangelio—, la caridad es todo porque, como enseña San Juan (cf. 1 Jn 4,8.16) y como he recordado en mi primera Carta encíclica «Dios es caridad» (Deus caritas est): todo proviene de la caridad de Dios, todo adquiere forma por ella, y a ella tiende todo. La caridad es el don más grande que Dios ha dado a los hombres, es su promesa y nuestra esperanza.

Soy consciente de las desviaciones y la pérdida de sentido que ha sufrido y sufre la caridad, con el consiguiente riesgo de ser mal entendida, o excluida de la ética vivida y, en cualquier caso, de impedir su correcta valoración. En el ámbito social, jurídico, cultural, político y económico, es decir, en los contextos más expuestos a dicho peligro, se afirma fácilmente su irrelevancia para interpretar y orientar las responsabilidades morales. De aquí la necesidad de unir no sólo la caridad con la verdad, en el sentido señalado por San Pablo de la «veritas in caritate» (Ef 4,15), sino también en el sentido, inverso y complementario, de «caritas in veritate». Se ha de buscar, encontrar y expresar la verdad en la «economía» de la caridad, pero, a su vez, se ha de entender, valorar y practicar la caridad a la luz de la verdad. De este modo, no sólo prestaremos un servicio a la caridad, iluminada por la verdad, sino que contribuiremos a dar fuerza a la verdad, mostrando su capacidad de autentificar y persuadir en la concreción de la vida social. Y esto no es algo de poca importancia hoy, en un contexto social y cultural, que con frecuencia relativiza la verdad, bien desentendiéndose de ella, bien rechazándola.

3. Por esta estrecha relación con la verdad, se puede reconocer a la caridad como expresión auténtica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, también las de carácter público. Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad. Esta luz es simultáneamente la de la razón y la de la fe, por medio de la cual la inteligencia llega a la verdad natural y sobrenatural de la caridad, percibiendo su significado de entrega, acogida y comunión. Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal. En la verdad, la caridad refleja la dimensión personal y al mismo tiempo pública de la fe en el Dios bíblico, que es a la vez «Agapé» y «Lógos»: Caridad y Verdad, Amor y Palabra.

4. Puesto que está llena de verdad, la caridad puede ser comprendida por el hombre en toda su riqueza de valores, compartida y comunicada. En efecto, la verdad es «lógos»que crea «diá-logos» y, por tanto, comunicación y comunión. La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas. La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos en el lógos del amor: éste es el anuncio y el testimonio cristiano de la caridad. En el contexto social y cultural actual, en el que está difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesión a los valores del cristianismo no es sólo un elemento útil, sino indispensable para la construcción de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral. Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales. De este modo, en el mundo no habría un verdadero y propio lugar para Dios. Sin la verdad, la caridad es relegada a un ámbito de relaciones reducido y privado. Queda excluida de los proyectos y procesos para construir un desarrollo humano de alcance universal, en el diálogo entre saberes y operatividad.

5. La caridad es amor recibido y ofrecido. Es «gracia» (cháris). Su origen es el amor que brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo. Es amor que desde el Hijo desciende sobre nosotros. Es amor creador, por el que nosotros somos; es amor redentor, por el cual somos recreados. Es el Amor revelado, puesto en práctica por Cristo (cf. Jn 13,1) y «derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo» (Rm5,5). Los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad.

La doctrina social de la Iglesia responde a esta dinámica de caridad recibida y ofrecida. Es «caritas in veritate in re sociali», anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad. Dicha doctrina es servicio de la caridad, pero en la verdad. La verdad preserva y expresa la fuerza liberadora de la caridad en los acontecimientos siempre nuevos de la historia. Es al mismo tiempo verdad de la fe y de la razón, en la distinción y la sinergia a la vez de los dos ámbitos cognitivos. El desarrollo, el bienestar social, una solución adecuada de los graves problemas socioeconómicos que afligen a la humanidad, necesitan esta verdad. Y necesitan aún más que se estime y dé testimonio de esta verdad. Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales.

viernes, 19 de junio de 2009

como un león enfurecido así reaccionó el pueblo cruceño al poner en duda Evo Morales la invocación de su himno a la Cruz, la Santa Cruz Redentora


El Himno Cruceño es el canto sublime con el que los Cruceños proclamamos nuestras glorias, anhelos y esperanzas, por ello, nadie puede venirnos a decir que tenemos que cambiarlo o no le gusta", dijo el presidente del Comité pro Santa Cruz, este jueves en la plaza 24 de Septiembre en el acto de desagravio al himno cruceño.

El presidente del Comité pro Santa Cruz, recordó que el himno cruceño fue entonado por primera vez, de forma oficial, el 3 de diciembre de 1920, en esta plaza de Armas 24 de Septiembre, en ocasión del descubrimiento del monumento al Cnl. Ignacio Warnes, héroe de la independencia.

Su letra expresa la limpidez e hidalguía de nuestros corazones. Sin mezquindades ni dobleces. Expresa nuestro cariño al terruño y nuestro patriotismo.
Es un himno de amor y de esperanza. Que mira al pasado sin resentimientos. Es un himno de límpida frente y de leal corazón. Manifiesta con orgullo nuestras raíces culturales y étnicas, indígenas, hispanas y mestizas.

Reconoce en nuestra identidad la sinergia del viejo y del nuevo mundo. Sin complejos ni miopes odios ancestrales. Es un himno de unión.

NINGÚN TIRANO NOS QUITARÁ

Habla de la libertad que ningún tirano nos va a quitar.
Cuando dice: “La España grandiosa, con hado benigno, aquí plantó el signo de la Redención”. Habla de La Cruz de Cristo que ningún tirano nos va a quitar, dijo Luis Núñez.

Añadió que esa Cruz que escogimos como nombre de nuestro Departamento, es nuestra guía y nuestra máxima protección. Es parte indisoluble de nuestra identidad.

Bolivia es un país diverso como pocos en mundo. Nuestras diferencias raciales, culturales y ecológicas, son abismales. Coexistimos en este país razas Guaraníticas, Quechuas, Aimaras, Blancos, Mestizos, emigrantes: Japoneses, Menonita, Árabes, alemanes, brasileros, Judíos, rusos y otros.

Lógicamente esta rica diversidad genera variadas y “legitimas” cosmovisiones. Esto pude ser una fortaleza o una debilidad, según se lo trate. En nuestro caso ha sido una clarísima debilidad, por la forma “centralista, obtusa y antipatriótica” que se ha tenido de gobernarnos.

El himno cruceño es parte de esa rica diversidad, y pese a quien le pese, nuestro himno seguirá siendo cantando por nuestros niños en las escuelas, por los jóvenes en las universidades y por nuestros adultos y abuelos en los cabildos. Pese a quien le pese seguirá haciendo vibrar nuestros corazones con su sublime melodía. Este himno es nuestro y de nadie mas.
En razón de ello, está instituido como un genuino símbolo cruceño en el artículo 4.º del Estatuto Autonómico de Santa Cruz, por el cual votamos de manera mayoritaria en el Referéndum Departamental del 4 de mayo del 2008.

Concluyó recordando las estrofas finales del himno, hoy más vigentes que nunca:

Siempre libres, cruceños, seamos,
cual lo son nuestras aves y flores,
y sepamos vencer los rigores
del que intente a la Patria oprimir.

Nuestro nombre, en tal hora, con sangre
en la historia dejemos inscrito,
repitiendo de Warnes el grito:
"¡A vencer o con gloria morir!".

lunes, 15 de junio de 2009

resulta que Chávez ahora la emprende contra los Obispos que "se quejaron en mi contra ante el Papa" cuando "estamos construyendo el socialismo".


El presidente venezolano, Hugo Chávez, opinó hoy que "dan lástima" los obispos de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) que fueron hasta Roma para "acusarlo" falsamente de comunista con el Papa Benedicto XVI.

"Espero que el Papa sepa la verdad de lo que aquí está pasando (...) aquí estamos construyendo libremente el socialismos bolivariano, nuestro socialismo", dijo Chávez durante su dominical programa de radio y televisión Aló Presidente.

El titular de la CEV y arzobispo de Maracaibo, Ubaldo Santana, dijo la semana pasada en su discurso ante el pontífice que el Gobierno de Chávez ha puesto "en riesgo la convivencia democrática" y ha aumentado "la violencia, la inseguridad y el odio" en el país.
Los obispos venezolanos sostuvieron el pasado 8 de junio un encuentro con Benedicto XVI en la Santa Sede con motivo de la visita "ad limina apostolorum".

Chávez afirmó que "un grupo de obispos" venezolanos "se ha puesto de acuerdo" para "atacar sin cesar" a su Gobierno socialista, y "con el discurso más extremista del anticomunismo visceral", acusarlo de querer "imponer el comunismo" en Venezuela.

"Me acusaron con el Papa ... bueno, bendición señor Papa, pero aquí estamos nosotros, somos libres, no dependemos de nadie", respondió el mandatario, que a lo largo de su programa citó varias de las "mentiras" que la oposición "apátrida" divulga sobre su Gobierno.
Entre esas presuntas falsedades está que el Estado asumiría la patria potestad de los niños venezolanos, versión que el mandatario rechazó y calificó como una demostración de la "desesperación" que padecen sus adversarios.

Chávez acusa a la jerarquía católica venezolana de actuar como un partido político de oposición y este domingo reiteró que algunos de los obispos que lo critican ferozmente están "enfermos" de "odio" y "van a ir al infierno" donde, añadió, se los conseguirá cuando mueran.

sábado, 13 de junio de 2009

la masiva participación del pueblo en el Corpus, está mostrando a los masistas que "la fe no se negocia" dice LT

En más de 60 años, los regímenes comunistas de Rusia y Europa Oriental no lograron dar fin con las prácticas religiosas, no obstante las feroces campañas en contra de ellas, incluyendo la quema de iglesias, asesinato de sacerdotes y persecución de creyentes.


En definitiva, el Estado ateo no pudo imponerse y los fieles encontraron la manera de expresar su fe, generalmente de manera clandestina y poniendo sus vidas en riesgo. Con el paso de los años, la represión fue suavizándose, pero no fue hasta la caída del Muro de Berlín cuando las libertades de culto fueron plenamente restablecidas.


La historia registra situaciones similares en distintos lugares y épocas, todas ellas con un mismo resultado: no es posible restringir la libertad y el derecho que tiene toda persona a formar parte del credo religioso que escoja y considere más afín a su bienestar espiritual. Más que un derecho, es una necesidad que siente el individuo para apoyarse en su desarrollo como persona, en un mundo de por sí complicado y materialista. De ahí la tendencia mayoritaria hacia un retorno al espiritualismo.


Resulta, por la tanto, incongruente la aparición de modelos “neo-comunistas” con claras convicciones anti-religiosas. El régimen masista boliviano, desde su asunción al poder, ha mostrado una fuerte animadversión hacia la Iglesia Católica, sin que medie motivo alguno y desconociendo la labor pastoral y educativa que ésta sostiene. Otro indicio es la decisión oficial de apartar a las Fuerzas Armadas de todas las festividades religiosas, una tradición que se mantenía prácticamente desde la fundación de la República.


Sin embargo, la masiva y militante, para usar un término del momento, participación de la ciudadanía en las celebraciones del Corpus Christie, en todo el país, ciudades y campo, demuestra cuán equivocados están los gobernantes masistas si es que pretenden alejar a los ciudadanos de su fe.