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miércoles, 13 de junio de 2007

El Papa nos invita a ver la Historia

Benedicto XVI ha exhortado a leer la historia de la Iglesia no con la postura de quien quiere descubrir escándalos o levantar atribuir sensacionalismos, a toda costa, sino de quien quiere hallar en ella “los signos del amor de Dios”. Finalmente, en su catequesis, Benedicto XVI ha atribuido a Eusebio el mérito de haber afirmado “el título cristológico de Salvador, con referencia a su benevolencia”.

Este ha sido el resumen que de su catequesis ha hecho el Santo Padre en español para los peregrinos de nuestra lengua presentes en la Plaza de San Pedro:

Queridos hermanos y hermanas:
Entre las figuras más destacadas de la Iglesia antigua hay que mencionar a Eusebio, obispo de Cesarea, testigo y protagonista de un cambio de época para el cristianismo, que alcanza la paz con el emperador Constantino y celebra el primer concilio de Nicea, en el que Eusebio suscribió el Credo.


Eusebio es conocido sobre todo por los diez libros de su Historia Eclesiástica, con una gran cantidad de noticias de los tres primeros siglos. Pero no es sólo un alarde de erudición: se trata de narrar los hechos que muestran el progresivo desarrollo del misterio del amor de Dios por los hombres que se ha manifestado en Cristo. Al mismo tiempo, es una historia que no sólo atrae la curiosidad, sino que llama a la conversión, a reconocer en la vida de la Iglesia los signos del amor de Dios y las magníficas obras que ha hecho para nuestra salvación. A su vez, este reconocimiento invita a dar una respuesta generosa y un testimonio claro de vida cristiana, orientada a imitar a quien tanto nos ha amado y nos ama. Después de tantos siglos, Eusebio de Cesarea nos repite esta invitación.


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular al grupo de la Institución Teresiana, reunido estos días en Roma, a las Siervas de María Ministras de los Enfermos, a los colaboradores de las Obras Pontificias Misioneras de México y al grupo del Colegio San Agustín de Lima, así como a los demás grupos y personas venidas de España, México, Ecuador, Perú y de otros Países de Latinoamérica. Invito a todos a ver en la historia y en la vida cotidiana el amor y la bondad de Dios.


Muchas gracias por vuestra visita.

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