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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Previus. conocí al Cardenal en Vallegrande durante la celebración del Segundo Congreso de Estudiantes de Secundaria. desde el exilio realicé un seguimiento de su carrera ecesiástica de simple cura, de párroco, de Obispo, de Arzobispo. la última vez nos vimos, lo visité en su despacho del arzobispado en SC. siempre lleno de bondad, de cálida amistad y de una fraternidad difícil de imitar. hora de poner de reliever su hoja de servicio a Bolivia.

Julio Terrazas ha dejado una profunda huella en nuestro pueblo. Su testimonio profético, su voz firme frente al poder y su calidez humana todavía se sienten en nuestros corazones. El próximo 9 de diciembre se recordará un año de su fallecimiento y, con tal motivo, el Arzobispado de Santa Cruz inició esta semana un amplio programa de actividades conmemorativas para reflexionar sobre los alcances de su obra evangélica.

Hay que recordar que don Julio Terrazas dedicó más de 60 años a su vida religiosa, desde que era seminarista, sacerdote y obispo, hasta que llegó a ser Cardenal de Bolivia. Teólogo, filósofo y educador, su paso por el escenario público ha tenido una influencia descollante en la Iglesia católica y en el país, lo que ha sido reconocido por diversos sectores sociales. De hecho, fue uno de los principales dirigentes que luchó por la justicia social contra dictaduras militares y todas las formas de autoritarismo. En una de sus últimas apariciones públicas, para la fiesta de Corpus Christi, pidió a los cristianos no vivir amargados, transmitir el mensaje de Cristo y hacer que las enfermedades sirvan para acercarse más a Dios.

Terrazas fue un implacable crítico de los poderosos. No solo de los que están en el Gobierno ahora, sino de todas las gestiones que no supieron resolver los grandes problemas que aquejan a los bolivianos: pobreza, corrupción, narcotráfico, inseguridad y falta de austeridad de los gobernantes. “Hay bolivianos de primera y de segunda. Los de primera pueden ir a una manifestación nacional con medios del Estado y los segundos, los niños y enfermos, me gustaría que no tuvieran que salir a las calles para pedir apoyo”, dijo durante uno de sus discursos más recordados.

En 2007, la Asociación Nacional de la Prensa otorgó a Terrazas el Premio Libertad por su prédica incansable en defensa de la libertad de expresión y los derechos humanos en Bolivia. En 2012, el Diario Mayor nombró al cardenal Julio Terrazas como Personaje del Año por toda una vida dedicada a los más humildes y por su gran vocación religiosa. A su vez, en 2015, la Cámara de Diputados lo condecoró con la orden parlamentaria al ‘Mérito Democrático Marcelo Quiroga Santa Cruz’ por su defensa de los derechos humanos.

Julio Terrazas Sandóval vive en el corazón de millones de bolivianos, especialmente de los más humildes. Que este tiempo sea motivo para recordar su obra, y saber que su principal mensaje era que todos los creyentes puedan ser cristianos plenos y solidarios.

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