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lunes, 25 de agosto de 2014

los obispos han cumplido en forma duraydirecta contra el grupo "más poderoso de esta contienda" dice El Deber, cuando se refiere a la intervención de la Iglesia Católica cuando critica los recursos sin límites del MAS, o sea el oficialismo para el evento electoral frente a la oposición que no tiene los suficiente medios.

A falta de un árbitro electoral fuerte y de otras instituciones que pongan un contrapeso a la poderosa maquinaria del Gobierno, la Iglesia católica ha vuelto a aparecer en un momento crucial de la vida democrática. Mediante un comunicado, los obispos han cuestionado una realidad que ya fue advertida por algunos sectores distantes del poder y por los adversarios del oficialismo, que lidian en esta campaña con una inusual desigualdad de oportunidades. 



Lo que ha criticado la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) del proceso electoral es absolutamente irrefutable, por lo que la respuesta previsible del Ejecutivo, al calificar de político el comunicado, cae en saco roto. Pocos pueden negar a estas alturas que el partido de Gobierno tiene muchos más recursos que sus rivales para realizar la campaña. También hay evidencias muy fuertes de que los candidatos del binomio oficialista se apoyan en la logística del Estado para sacar una clara ventaja que le permita prolongarse en el poder. El mensaje de la Iglesia solo recoge lo que se ve y, por lo tanto, es injusto concluir que el clero favorece con su crítica a una sola parte de los actores de la contienda.

Al estilo de la alta jerarquía católica boliviana, la reflexión es ciertamente dura y directa contra quien se ve más fuerte en esta campaña, pero también toca a todos los políticos cuando reclama la exposición de planes y programas que recojan verdaderamente las demandas y problemas más urgentes de los bolivianos. La Iglesia, además, ha criticado la guerra sucia y la oleada de acusaciones entre candidatos, de la que no se salva ni el oficialismo ni la oposición. Es también fuerte el comunicado cuando exige imparcialidad del Tribunal Supremo Electoral, ya que como nunca antes los vocales han tenido en esta campaña una actuación temerosa y vacilante al momento de poner un freno a la poderosa maquinaria del Gobierno.

Es probable que el mensaje de los obispos no surta efecto y los excesos y desequilibrios continúen. Sin embargo, como en época de dictaduras y en los momentos más difíciles de la democracia, la Iglesia desempeña ahora un rol fundamental y cumple su filosofía de expresar las preocupaciones de la mayoría. Pese a los ataques que ha recibido la cúpula católica, particularmente del Gobierno de Evo Morales, su credibilidad y su solvencia moral siguen invariables. Por eso es que el reciente comunicado de la CEB tiene una enorme relevancia. Y es por su alta credibilidad que hasta el propio Evo Morales se acerca ahora a los símbolos de la religión mayoritaria en Bolivia 

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero

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