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martes, 11 de octubre de 2011

hurra! hurra! habemus Arzobispo! Banedicto XVI ha nombrado arzobispo de Santa Cruz, la diócesis más grande de Bolivia a un sacerdote italiano con 32 años de servicio


Es italiano de origen y llegó hace 32 años a Bolivia. Tiene 66 años, cabellos y barba emblanquecidos por el tiempo, es alto, de  tez blanca, ojos claros, rostro apacible y de andar pausado. Lleva colgado sobre su pecho un crucifijo plateado, un reloj en su siniestra y un anillo en su diestra. Es el hombre que ha sido nombrado Arzobispo  Coadjutor de la Arquidiócesis de Santa Cruz por el Papa Benedicto XVI, con cuyo nombramiento se convierte prácticamente en el sucesor del cardenal Julio Terrazas.
Este domingo en la Basílica Menor de San Lorenzo (Catedral), se oficializará su nombramiento en una solemne celebración eucarística, que será presidirá por S.E. Cardenal Julio en presencia del Nuncio Apostólico de Su Santidad, monseñor Giambattista Diquattro.
Estamos hablando del Monseñor Sergio Alfredo Gualberti Calandrina, hasta ahora Obispo auxiliar de esa jurisdicción eclesial.   Es un hombre que lleva en la sangre la vocación religiosa porque antes de cumplir sus 11 años ingresó al Seminario Menor. Con un gesto cordial nos abrió las puertas del Arzobispado cruceño y con característico acento italiano accedió a conversar en exclusiva con El Día. Confesó que siente gratitud y temor por su nombramiento para asumir  la responsabilidad de la Arquidiócesis de Santa Cruz, la más grande de Bolivia. Dijo que como Iglesia no aceptan de ninguna manera la violencia como medio para solucionar los problemas, en referencia a la represión que hubo contra los indígenas que marchan en defensa del Tipnis. Le preocupa el fenómeno de la violencia en Santa Cruz y la decadencia de los valores de la sociedad.

P. El Papa Benedicto XVI lo ha nombrado como Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santa Cruz, con cuyo cargo sucederá al cardenal Julio Terrazas ¿Cómo ha recibido la noticia? 
M.S.G: Con sentimientos entre cruzados y con mucha gratitud al Santo Padre por haberse fijado en mi persona para este servicio. Creo que uno tiene que agradecer esa mirada paterna porque además expresa una mirada del Señor. Por otro lado, por la responsabilidad que el cargo lleva, también sentimientos de temor.

P. ¿Por qué dice que siente temor?

M.S.G: Por asumir una responsabilidad tan grande al ser responsable de una iglesia local. Por un lado, en el tema del pueblo de Dios, que es una responsabilidad grandísima. Además de ser ministro de la gracia, es decir, compartir la vida y la gracia del Señor y ser mensajeros de su palabra. Yo conozco bastante porque vivo hace 12 años y he acompañado muy de cerca al Cardenal y los oficios que me esperan.

P. A propósito ¿Cuáles serán los roles que desempeñará en su nuevo cargo eclesial?

M.S.G: Hasta el momento en que siga Su Eminencia el Cardenal Julio, seguimos prácticamente con el mismo servicio (Obispo Auxiliar). El momento en que el cargo quede vacante, asumiré directamente toda la responsabilidad de la Arquidiócesis. En estos momentos el Cardenal ya me encargará algunos aspectos para ir asumiendo de a poco la responsabilidad. Yo espero seguir colaborando al Cardenal un buen tiempo más.
 
P. En estos 32 años de estadía en Bolivia ¿Cuáles cree usted que son las principales fortalezas de la fe cristiana del pueblo?
M.S.G: Yo creo que una de las principales fortalezas es la gran piedad y religiosidad popular de nuestro pueblo, es decir una religiosidad que parte desde el mismo hogar. Muchas veces cuando uno entra a las familias encuentra muchos signos de expresión de fe, como los pequeños altarcitos. Otro elemento importante, es el sentido de comunidad que es muy fuerte, en algunas de nuestras culturas y la solidaridad para vivir como cristianos. El sentido de la presencia de Dios en la vida. Por ejemplo, si uno va Europa o Italia, difícilmente se escucha en un discurso levantar el nombre de Dios. Aquí todo es si Dios quiere y en nombre de Dios. Esa es otra fortaleza de fe.

P. ¿Usted cree que la Iglesia Católica está debilitada debido al crecimiento del número de fieles de otras religiones en el país?

M.S.G: Yo creo que más que apuntar a la cantidad, debemos apuntar a la calidad. Se nota un crecimiento de otros grupos religiosos y se debe a que todavía el ser cristiano – católico, no es siempre fruto de una opción personal. Muchas veces es parte de una convención social es decir la gente se siente católica pero no ha dado ese paso.
 
P.  Sentido ¿Cuáles son los principales desafíos para la Iglesia en Bolivia?
M.S.G:  El desafío que tenemos como Iglesia es formar a cristianos conscientes, adultos y que ellos mismos tomen esa opción. Que no sea solo por tradición porque yo creo que muchos hermanos que dejan la Iglesia no conocen la Iglesia. No han tenido una formación cabal, entonces dejan la Madre a veces para meterse a otros grupos que no tienen toda esa riqueza de la Iglesia desde hace 2.000 años, desde cuando Jesús lo ha fundado y que hemos caminado como comunidad de los discípulos y misioneros del señor.

P. Monseñor hay temas coyunturales en la agenda política que son difíciles de eludirlos ¿Qué opina usted sobre la violenta represión policial contra los indígenas que marchan en defensa del Tipnis?

M.S.G: Bueno no es mi opinión, creo que la Conferencia Episcopal Boliviana (que son todos los Obispos de Bolivia), hemos expresado un comunicado de nuestro parecer. No podemos aceptar de ninguna manera la violencia para solucionar los problemas. Lo que nosotros pedimos, mediante tres comunicados desde cuando se inició la marcha. Solo a través de un diálogo abierto y sincero con las cartas sobre la mesa se puede llegar a solucionar el problema. Es muy importante sentarse con una apertura de escucha y respeto hacia el hermano. Por lo tanto no podemos aceptar  de ninguna manera la violencia en sintonía con la CEB.

P. Pero a pesar de los tres comunicados emitidos por la Conferencia Episcopal Boliviana ni el Gobierno ni los indígenas se han sentado a dialogar para zanjar el problema…
 M.S.G: Bueno nosotros hemos ofrecido nuestra palabra y hemos ofrecido lo que nos parece que desde el evangelio debe ser el camino. Ahora los actores tienen la opción de tomarlo o no tomarlo. Yo creo sinceramente, si escucha la palabra se llegará de verdad a la paz, pero si se sigue con intransigencia y la violencia, no dará ningún resultado de bien y de vida, sino tendremos motivos de sufrimiento y de dolor en nuestro país.

P. Monseñor acabamos de utilizar la palabra violencia ¿A qué le atribuye usted el incremento del fenómeno de la violencia en Santa Cruz, convertido ya en el tema más preocupante para los habitantes? ¿Cómo debería hacerse frente? ¿Es una muestra de la decadencia de la sociedad?
M.S.G: Yo creo que el punto clave está en la falta de valores humanos y cristianos. Antes decía que una riqueza de fe es la piedad popular, pero muchas veces no influye en la vida. A veces tenemos una separación entre fe y vida. Por lo tanto estos grandes valores de respeto de la persona, de la dignidad, libertad, verdad, hermandad y solidaridad, no se los está viviendo y por eso llegamos a esta condición. 
Por otro lado, creo que todavía hay que tomar en cuenta que es una ciudad (Santa Cruz) que está creciendo muy rápido y no siempre puede ofrecer a todos las mismas oportunidades. Y estas desigualdades que existen crean reacciones de esta manera. Creo que debemos trabajar duramente para conseguir una sociedad más inclusiva y que ofrezca a todos oportunidades. Porque no es suficiente el tema de seguridad ciudadana, claro eso puede ayudar, pero nosotros tenemos que prevenir y para ello hay que crear las condiciones, las cuales deben estar basadas en los valores de la justicia y en compartir los bienes que el Señor nos da. En una ciudad como Santa Cruz que crece tan rápido es más fácil que se sufran estos problemas.
La sociedad nos impone un modelo que es feliz quien tiene. Tenemos que romper ese esquema. Se tiene que valorar que una persona sea feliz cuando se realice como persona
Yo creo que muchos hermanos que dejan la Iglesia no conocen la Iglesia (Católica). No han tenido una formación cabal, entonces dejan la Madre, a veces, para meterse a otros grupos que no tienen toda la riqueza
No podemos aceptar de ninguna manera la violencia para solucionar los problemas. Solo a través de un diálogo abierto y sincero con las cartas sobre la mesa se puede llegar a solucionar el problema.

La pobreza lo 'quiebra' y lo entristece ver la pobreza alrededor, las noticias de niños abandonados. sobre todo la pobreza moral que va acompañada con la material.


Alexander Terrazas
aterrazas@edadsa.com.bo

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