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martes, 22 de febrero de 2011

esa es la parte jodida "amar a nuestros enemigos" no es nada fácil aunque sí se puede perdonar, olvidar es casi imposible. Cardenal Terrazas


El Cardenal Terrazas durante su homilía dominical destacó que la Iglesia quiere que seamos santos “… pero no podemos condenar a nadie eternamente ni aunque nos hayan hecho el daño que nos hayan podido hacer; tenemos que buscar el camino de la verdadera hermandad, pasa por este estilo que tiene nuestro Dios; llevar el amor de Dios para que entre en el corazón de todos y para que todos, sin excepción, dejen el mal, se conviertan y vivan según los designios de nuestro Dios”, dijo a tiempo de explicar la actitud que cada cristiano debe tener camino a la Santidad.

“ … Sean perfectos, este es el camino; por aquí tenemos que andar; sólo si nos metemos en la perspectiva de ser como nuestro Dios, lleno de bondad y de misericordia nosotros podemos ir atrayendo a los que no piensan como nosotros, a los que nos han ofendido, no para vengarnos ni para hacerlos sufrir, sino para que ellos también entren en esta corriente y cambien su vida. Es siempre la esperanza de la Iglesia” dijo.

Así mismo el Arzobispo de Santa Cruz señaló que “Esta palabra de Dios viene también a recordarnos a nosotros, nuestra dignidad, que a veces olvidamos. Somos templo de Dios y morada del espíritu de Dios, El habita en cada uno de nosotros. Si alguno destruye este templo Dios también lo va destruir a Él, porque el templo de Dios es sagrado y ustedes son ese templo”. Hermanos, estas palabras son las que tienen que llenar nuestra vida, a estas palabras tenemos que escucharlas, la dignidad nuestra es que somos santos, porque Dios es santo y somos templo de Dios y el espíritu santo habita en nosotros y no tenemos que darnos el lujo de destruir este templo con el pecado”.

“…con el mal o con las ideas falsas que a veces se van pregonando o con las felicidades fáciles con que quisieran engañarnos en el pasar de nuestros días; porque somos templo de Dios; todo lo que hay es nuestro”, acotó.

El Cardenal dijo que tenemos que pedirle a Dios nos dé la capacidad “…de vivir esa identidad de ser templo de Dios, la capacidad de dejar que este Dios de amor entre en nuestros corazones para que El vaya realizando su obra, para que El vaya conformándonos no a la imagen de cualquier líder pasajero, sino a imagen de nuestro Dios que es bondad, que es misericordia y que es perdón”.
“Cuántas peleas en nuestro ambiente, en nuestra patria y en el mundo se suscitan porque no sabemos exponer la otra mejilla al estilo de Dios, al estilo del Señor, según lo que El nos ha enseñado, y va más allá todavía el Señor, al que te va hacer un juicio por querer quitarte la túnica, entrégale también el manto, deja también el manto, hay que dar mucho más, uno recibe el mal, pero uno tiene que dar mucho más como recompensa, el bien duplicado; si te exigen acompañarlos un kilómetro, camina dos con él; si te exigen, si te obligan… A eso se debe este pasaje del evangelio...”, resaltó.

“ Yo les digo ¡amen a sus enemigos! Esta palabra no necesita más comentarios en nuestro país, pero sí necesita que nosotros, creyentes, nos pongamos delante de la violencia que existe con estas palabras, delante de las guerras que se multiplican por todos lados, delante de los hechos violentos en nuestras calles y carreteras, en nuestras ciudades, delante de todo lo que es odio, lo que es rencor, lo que es insulto; delante de los revanchismos baratos, delante de tanta bronca como se habla hoy, ¿cuál es nuestra actitud? Ahondar más, vivir de acuerdo a esa mentalidad totalmente opuesta al Padre que nos ama y nos quiere tanto. Yo les digo amen a sus enemigos, no hay cómo escapar a esto. Si somos realmente creyentes, discípulos del único maestro de la vida, aunque por todo el mundo estén en contra a nosotros, creyentes nos toca decir: Este es el mandato de nuestro Dios, esta es la manera que tiene Dios, que es bondadoso y justo y que siempre está dispuesto a perdonar y porqué nosotros no podemos tener la misma actitud?”, cuestionó.

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