Nada sucede sin la venia del Señor. Todo encaja en su Divina Providencia, por lo que abandonarse en sus brazos y repetir la oración de cada dia "Hágase tu Voluntad..." es la forma más sabia y más humana de aceptar la vida con sus grandezas y sus miserias.
De noche, de manera precipitada y angustiosa, comienza su odisea
Una familia de refugiados
Reflexión dominical de José Antonio Pagola
José Antonio Pagola, 26 de diciembre de 2010 a las 14:04
Una familia de refugiados
Quienes trabajen por un mundo mejor con el espíritu de este Mesías, lo harán desde la debilidad de los amenazados, no desde la seguridad de los poderosos
(José Antonio Pagola).- Según el relato de Mateo, la familia de Jesús ha vivido laexperiencia trágica de los refugiados, obligados a huir de su hogar para buscar asilo en un país extraño. Con el nacimiento de Jesús no ha llegado a su casa la paz.Al contrario, enseguida se han visto envueltos por toda clase de amenazas, intrigas y penalidades.
Todo comienza cuando saben que Herodes busca al niño para acabar con él. Como sucede tantas veces, bajo el aparente bienestar de aquel reinado poderoso, perfectamente organizado, se esconde no poca violencia y crueldad. La familia de Jesús busca refugio en la provincia romana de Egipto, fuera del control de Herodes, asilo bien conocido por quienes huían de su persecución. De noche, de manera precipitada y angustiosa, comienza su odisea.
JERUSALEN.- Es el lugar del planeta donde la mayoría sueña con una paz que no llega. También es una de las pocas capitales que no es reconocida oficialmente como tal. Sin embargo, eso no le impide ser una de las ciudades más fascinantes.
Con su variedad de culturas y religiones, Jerusalén se abre al mundo, devela algunos misterios de la historia y esconde muchos otros. Considerada mundialmente como la cuna de la civilización, Jerusalén tiene un significado histórico para tres de las más importantes religiones y ha demostrado con los años ser irresistible no sólo para los arqueólogos, sino también para los turistas, cualquiera que sea su fe.
Algunos se sienten atraídos por los monumentos religiosos; otros, por la gran variedad de paisajes, y otros, por el fascinante contraste entre lo moderno y lo antiguo. Pero todos coinciden en un mismo encanto: recorrer las huellas de la historia desandando los mismos caminos que el patriarca Abraham hace 4000 años, que Jesús hace 2000 o que el profeta Mahoma hace poco más de 1000.
Las murallas de la Ciudad Vieja, los arcos romanos y los bastiones otomanos se entrecruzan con los modernos edificios y centros comerciales. "Aquí descansó Mahoma antes de ascender al cielo", cuentan unos y señalan la cúpula dorada que se convirtió en una de las postales de Jerusalén.
"Estas son las ruinas del segundo Templo", aclaran otros con sus ojos puestos sobre una pared milenaria. Mientras unos más allá señalan una fastuosa iglesia y aclaran: "Allí estuvo enterrado Cristo". En Tierra Santa se encuentran todas las confesiones cristianas (católicos de seis ritos distintos, ortodoxos y protestantes), el judaísmo tiene su centro religioso y político, y la presencia musulmana es imponente. De eso se trata Jerusalén, un lugar donde conviven todos. Al mismo tiempo y por separado.
Vía Crucis
Recorrer las angostas calles de la Ciudad Vieja no es sencillo. No tanto por su edificación, aún intacta con los rasgos de hace miles de años, sino por la cantidad de gente. Este sector, con sus murallas de piedra milenaria, encierra tres lugares sagrados para las mayores religiones monoteístas del mundo. La cúpula dorada del Domo de la Roca, tercer sitio de peregrinación para los musulmanes después de La Meca y Medina; el Muro de los Lamentos, venerado por los judíos, y la iglesia del Santo Sepulcro, sitio de peregrinación para los cristianos.
Por eso miles de cristianos se dirigen diariamente a pocas cuadras de la Puerta de los Leones, en el sector musulmán de la Ciudad Vieja, con objeto de emprender y revivir el Vía Crucis. "Cristo ha cambiado el mundo", explica convencida Norma, una española de 78 años que junto a un grupo de correligionarios se muestra dispuesta a desandar el camino del Calvario que la conducirá al Santo Sepulcro.
Esta iglesia, a cargo de franciscanos, griegos ortodoxos y armenios ortodoxos, representa uno de los sitios más sagrados para los cristianos y reúne a fieles venidos de todas partes del mundo (se calcula que es visitada diariamente por unas 5000 personas). Para los creyentes, en el lugar de la sepultura y resurrección de Jesús culminará su peregrinaje a Tierra Santa.
Para los judíos que llegan a la Ciudad Vieja el recorrido será hacia el Muro de los Lamentos, signo de disputa desde hace años y que simboliza el corazón del judaísmo. A simple vista representa una inmensa pared, pero el muro occidental, parte de lo que quedó del Segundo Templo de los judíos tras ser destruido por los romanos en el año 70, posee un enorme significado político y religioso. Es allí donde miles de personas que se acercan depositan un papelito escrito de puño y letra entre las piedras. Todo aquel que llegue a este sitio, celosamente vigilado por los sectores ortodoxos, podrá percibir la mística que se desprende en cada rezo.
Asimismo, el principal sector judío, que ocupa la parte sudoriental de la ciudad, contiene la Puerta de Sion, al sur de la cual se encuentra el monte del mismo nombre y la tumba del rey David, este último un sitio que antiguamente, antes de la Guerra de los Seis Días, reemplazó durante muchos años el lugar en el que los judíos se lamentaban por la destrucción del Gran Templo, cuando el actual Muro de los Lamentos estaba en poder de los palestinos.
En los alrededores
Mucho se habla de la Ciudad Vieja, pero lo cierto es que toda Jerusalén es una ciudad mágica, que aún esconde secretos, pero que también muestra encantos por doquier. Para eso es necesario empezar a caminarla también por afuera de sus murallas.
Las inmensas puertas que interrumpen el muro de la ciudad antigua permiten ingresar a otro mundo. Con tan sólo unos pasos, todo cambia. Nada es lo mismo. Un claro ejemplo de eso es la Puerta de Yafo, en cuya salida se encuentra el shopping Mamila, donde tienen sus vidrieras algunas de las marcas más reconocidas mundialmente.
Pero no todo es shopping y tumultos de gente. Aunque muchos no lo crean, en Jerusalén también es posible caminar tranquilo en medio de soñados paisajes y librados del rugido de los motores. Para tal caso es aconsejable optar por las tranquilas calles del barrio Montefiore, apostado frente a la Ciudad Vieja y con una paz envidiable. Allí, las casas respetan una fisonomía común y se erigen alrededor de un viejo molino.
Sin embargo, también hay opciones de las más diversas para quienes quieran hurgar un poco más en la historia, antigua y contemporánea. Es allí donde resulta ineludible la visita a Yad Vashem, el Museo del Holocausto. Enclavado en medio de un verde bosque, es uno de los sitios más emblemáticos de Israel, en el que un ambiente sombrío invita a recorrer los tenebrosos y oscuros años del genocidio nazi.
Por Juan Pablo Bacino Enviado especial
DATOS UTILES
Como llegar
El pasaje aéreo (ida y vuelta) de Buenos Aires a Tel Aviv cuesta alrededor de US$ 1600, con tasas e impuestos incluidos.
Alojamiento
Existe una gran variedad de oferta. Una habitación doble en un hotel tres estrellas se puede conseguir desde US$ 70, y en uno de cinco estrellas desde 160, según la temporada.
Visa. Los argentinos no la necesitan si la estada no supera los 3 meses. Unicamente es indispensable el pasaporte con al menos seis meses de validez a la fecha de entrada.
Se han debilitado nuestras reservas físicas e institucionales. Y este sensible proceso de debilitamiento se percibe en el diario ir y venir de cada uno de nosotros. En el ámbito en que nos corresponde jugar nuestros roles habituales ya no se perciben vías claras o al menos confiables. Con dudas marcadas ponemos pies en terrenos siempre movedizos. Mas, como es imposible cruzarnos de brazos a la espera de una razonable estabilidad, pues aquí estamos dando la cara confiados en el instinto de conservación que, afortunadamente, aún nos acompaña mostrándonos lo riesgoso de nuestras andanzas. Alimentamos nuestro consuelo pensando que así es como se están dando las cosas no sólo en nuestras órbitas, sino también en cualesquiera otras de este planeta Tierra conturbado. Y así nos desplazamos entre los de nuestra especie, sin lugar ni a tiempo de prever los tropezones y peor aún, las estruendosas caídas, no pocas de consecuencias letales. En suma que en este ámbito inestable y frágil, por decir lo menos, con nuestros pasos cansados y vacilantes ya, salimos -a veces alentados por un último y casi imperceptible resuello- a dar la cara a la vida y a luchar por la áspera y ácida subsistencia y sus cada vez más mezquinos y escasos goces dulzones. Sentimos a flor de piel, el sustento de nuestra fe. Esa fe que dio consistencia a nuestro ser, que disimula hasta hoy y siempre nuestras flaquezas físicas, es la que nos apuntala en estas horas oscuras del presente que es imposible predecir hasta dónde y hasta cuándo se tenderán. La fiesta en que ingresamos como parte de la humanidad en pleno es la del Señor Todopoderoso, nuestro Dios y Salvador. La Natividad del Redentor, con todo lo de luminosidad que proveen los astros y las estrellas en medio de cánticos angelicales y los tributos de amor renovados por siempre. La fiesta de la que somos parte con alma, corazón y vida tiene la misma resonancia desde el comienzo y la mantendrá exquisita hasta el fin de los siglos. Mayor será la honra de Dios si a la vez de cantar su gloria inmarcesible tendemos una mano generosa al que sufre, con un credo de paz y amor entre los labios y un propósito de enmienda por nuestras culpas y defectos. Es mucho lo que hay que enmendar y el Día de la Natividad es el momento propicio para formular propósitos de cambio en pos del bien y del amor. Feliz Navidad propone EL DEBER a los hermanos del alma, agitando pendones dorados de esperanza. (El Deber, SC. Bolivia)
El movimiento de estos días "no puede hacernos olvidar la responsabilidad de los padres para hacer que sus hijos crezcan en la verdad, en la paz y en la justicia, para hacer que sus hijos reciban los valores que la fe nos ha dado" "El derecho de los padres no puede ser suplantado por nadie", puntualizó el Cardenal en la homilía de este último domingo de Adviento, de preparación para la Navidad, la fiesta del nacimiento del Emanuel, "Dios con nosotros".
El Presidente de la CEB y Arzobispo de Santa Cruz señala que el evangelio del apóstol Pablo enseña que a José el ángel del Señor le instruyó que al Niño por nacer debía llamarle Emanuel, y "ahí viene la entrega de parte de Dios a José de esa responsabilidad paterna, vas a ser el padre de este niño, por eso lo vas a llamar Jesús y tú el primero tienes que ponerte a disposición de él".
"Dios que ha venido en la persona de Cristo para romper todas las esclavitudes que puedan atarnos a la cosas de la maldad, a las cosas materiales solamente", remarcó el Cardenal al exhortar a los fieles a que los festejos y las luces "no nos hagan olvidar que Él ha venido a sembrar paz".
LA PLENA DISPOSICIÓN
El cardenal Terrazas subrayó que "Si Dios está con nosotros es gracias al sí de la Virgen María, que con toda disponibilidad supo aceptar el plan de Dios en su propia vida". La santísima Virgen "aceptó ser la madre de aquel que viene a redimirnos, a salvarnos, a entregarnos la vida de Dios para que nuestra vida se alce con dignidad y con todo el respeto que ella merece", remarcó.
"Nuestra madre la Virgen nos ha traído a nuestro Dios, que es el Dios con nosotros", subrayó el Cardenal al enseñar que "Él va a llegar para servir a su pueblo y nos va a dar la certeza de que Dios está siempre con nosotros, es el Emanuel".
"Por eso es que la queremos a la Virgen, porque nos acercó a Dios", puntualizó al recordar que así se cumplió la profecía de siglos antes del nacimiento del Niño Dios.
NAVIDAD Con la sentencia de que "no se limiten a las cosas pasajeras", el Presidente de la CEB manifestó su esperanza porque las "comunidades y personas de fe y de buena voluntad puedan captar mucho mejor la presencia de este Dios que vino justamente para que podamos sembrar las cosas de Dios en medio de las realizaciones o de las búsquedas humanas".
En medio del bullicio, de las luces "de tantas cosas y signos vanidosos podemos percibir la presencia de Dios entre nosotros", de un "Dios que no quiere más que reine el pecado entre nosotros, de un Dios que busca la verdadera libertad que todos anhelamos, de un Dios que siembra el amor y la paz como fundamento para la convivencia".
"Un Dios que viene a recordarnos que somos los amados del Padre y que estamos convocados a ser santos a irradiar absolutamente toda la fuerza de Dios en medio de nuestras debilidades".
"La Navidad ya tan próxima, tan cercana tiene que darnos todavía la certeza de que prepararnos no es tanto preparar las cosas externas, que vuelvo a repetir son buenas cuando nacen del corazón, son malas cuando sólo hay vanidad y son perjudiciales y hasta un insulto cuando a nuestros niños les damos solamente algo material y no le damos cariño y no los defendemos del mal y no hacemos realmente que su camino vaya abriendo sendas de paz y de justicia en medio de nosotros".
Al cabo de una semana de reflexión, el Vaticano lanzó ayer su más dura condena de la represión religiosa en China como respuesta a la Asamblea de la Iglesia Patriótica utilizada por el Gobierno de Pekín para poner un obispo ilegítimo al frente de la conferencia episcopal y un obispo legítimo pero cobarde al frente de la Asamblea Patriótica que el partido comunista utiliza para controlar la Iglesia. El uso de la fuerza para llevar a los obispos a la Asamblea celebrada del 7 al 9 de diciembre en Pekín ha sido «un acto inaceptable y hostil». El Vaticano no puede permitir que el gobierno comunista nombre a su capricho los cargos de la Iglesia católica en China.
Benedicto XVI sabe que el durísimo comunicado hecho público ayer puede significar a corto plazo mayor represión, pero tampoco podía seguir callando ante la embestida del gobierno chino contra la organización de la Iglesia católica, poniendo fin a un período en el que la coexistencia parecía posible.
El Vaticano denunció la «represiva actitud» del gobierno chino, que llevó por la fuerza a todos los obispos católicos a Pekín la semana pasada, obligándoles a participar en la Octava Asamblea de Representantes Católicos de China, a la que la Santa Sede les había prohibido asistir. El gobierno responsabilizó de la participación a las autoridades políticas provinciales, que utilizaron a la Policía para recoger en sus domicilios a los obispos y sacerdotes convocados, indoctrinarles durante algunos días y llevarles en grupo a la capital.
En total participaron en la Asamblea más de 300 representantes católicos y un centenar de funcionarios de los organismos del partidos y del Estado encargados de controlar la actividad religiosa. Entre ellos figuraban 64 obispos y 162 sacerdotes.
El comunicado de la Santa Sede califica de «grave violación de sus derechos humanos» el haberles forzado a asistir, al tiempo que rinde homenaje a quienes se resisten a estos abusos. Hasta ahora el Vaticano intentaba mantener una actitud neutral entre la Iglesia «clandestina» —plenamente leal a Roma— y la Iglesia «patriótica» —dócil al gobierno— para facilitar la reconciliación entre ambas. Pero la intromisión política de la semana pasada ha sido demasiado grave, y es necesario reconocer el heroísmo de quienes se oponen a los abusos.
El Vaticano recuerda que «en varias ocasiones había hecho saber, en primer lugar a los obispos pero también a los fieles y al público» que no debían participar en la asamblea-farsa convocada por el gobierno, por lo que quienes han cedido deben considerar su «responsabilidad ante Dios y la Iglesia», teniendo en cuenta el grado de presión a que hayan sido sometidos.
Desafío abierto
La Santa Sede se dirige también a los fieles «cuyos corazones están llenos de consternación y sufrimiento» para pedirles que se mantengan «firmes y pacientes en la fe», y continúen apoyando a sus pastores «ante las imposiciones injustas en el ejercicio de su ministerio».
El Vaticano declara que no reconoce a la conferencia episcopal china creada por el gobierno ya que no incluye a los obispos «clandestinos» unidos al Papa mientras que sí incluye a varios obispos nombrados por Pekín sin permiso de Benedicto XVI. El caso más reciente ha sido la consagración de un obispo «patriótico» en Chengde el pasado 20 de noviembre, Joseph Guo Jincai, a pesar de que Roma había declarado de antemano su ilegitimidad por no contar con el permiso del Papa.
En su comunicado de ayer el Vaticano califica de «profundamente deplorable que un obispo ilegítimo haya sido nombrado presidente» de esa conferencia episcopal títere. Por otra parte, advierte que sus estatutos, dictados por el gobierno, «son incompatibles con la doctrina católica» pues insisten en la independencia, la autonomía y la autogestión, es decir, la separación del resto de la Iglesia.
En tono duro, el Vaticano afirma que la actuación de Pekín «es un signo de temor y de debilidad», que manifiesta «intolerancia intransigente en lugar de apertura a la libertad». De modo provocativo, lamenta que «una nación grande y noble no consiga dar espacio a «las demandas de genuina libertad religiosa a pesar del hecho de que su Constitución proclama el respeto a esas libertades».
Una intención universal La nota advierte que tanto la asamblea forzada como las consagraciones episcopales sin permiso del Papa «han dañado unilateralmente el diálogo y el clima de confianza» que se estaba creando entre Roma y la República Popular. Y concluye pidiendo a los católicos del mundo entero que recen «por la Iglesia de China en este momento particularmente difícil».
La represión religiosa en el gran país asiático es una de las principales preocupaciones de Benedicto XVI, quien dirigió en 2007 una extensa «Carta a la Iglesia en China» en la que invitaba a la Iglesia «clandestina» a salir a la luz en todas las provincias en que las autoridades permitiesen un mínimo de existencia legal, y también a reconciliarse con la Iglesia «patriótica» que consideran colaboracionista y desleal a Roma.
Paradójicamente, la línea represiva adoptada por el gobierno ha puesto a muchos obispos «patrióticos» en una situación de víctimas similar a los de la Iglesia clandestina. Durante la asamblea-farsa de Pekín, el voto de los obispos que se abstuvieron fue considerado a favor, de modo que las decisiones y los nombramientos se llevaron a cabo por la unanimidad típica de las dictaduras.
El Gobierno de Bolivia determinó anular el pasaporte diplomático al cardenal Julio Terrazas, en un nuevo episodio del progresivo alejamiento entre el ahora llamado Estado Plurinacional y la otrora poderosa Iglesia Católica.
Un decreto gubernamental aprobado la semana pasada dispuso también el cese de la emisión de pasaportes oficiales en favor de todos los arzobispos y obispos católicos, además de ex presidentes y ex vicepresidentes del país, informó el martes el periódico La Razón.
Los pasaportes diplomáticos y oficiales entregados a las autoridades eclesiásticas y ex gobernantes, siguiendo una práctica originada en el Siglo XIX, deberán ser devueltos en un plazo de 60 días.
"La Iglesia Católica ya no tendrá privilegios (...), se revisarán los convenios entre el Estado boliviano y el Vaticano", dijo el viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas, en una declaración que precedió al decreto sobre pasaportes, según refirió La Razón.
No había reacciones inmediatas de la oficina del cardenal, quien desde su sede en la ciudad oriental de Santa Cruz se ha constituido en una de las figuras de la oposición al presidente indígena Evo Morales.
El catolicismo, profesado por la mayoría de los bolivianos, dejó de ser religión oficial del empobrecido país desde febrero del 2009, cuando Morales "refundó" Bolivia como Estado Plurinacional, laico e indigenista.
Las relaciones entre el Gobierno de Morales y la jerarquía católica, frecuentemente tensas, pasaron por uno de sus peores momentos el mes pasado cuando el arzobispo de la ciudad central de Cochabamba, Tito Solari, afirmó que había niños involucrados en narcotráfico en la región cocalera de Chapare.
Ante el disgusto de Morales, líder de los cocaleros chapareños, y una ola de protestas y hasta amenazas de sindicatos pro gubernamentales, Solari terminó pidiendo disculpas.
El Gobierno y la Iglesia Católica están enfrentados también por una reforma educativaque debate actualmente la oficialista Asamblea Legislativa, que restringirá drásticamente la autonomía de centenares de escuelas católicas.
El Papa lamentó hoy que a lo largo de la historia "muchos profetas, ideólogos y dictadores" se autoproclamaron Mesías e instauraron sus imperios, sus dictaduras y sus totalitarismos, que cambiaron el mundo de un modo destructivo. "Hoy sabemos que de esas grandes promesas no ha quedado nada más que un gran vacío y una gran destrucción", subrayó Benedicto XVI en la homilía que pronunció durante la misa celebrada en este tercer domingo de Adviento en laiglesia de San Maximiliano Kolbe, en Roma.
El Pontífice evocó el pasaje del Evangelio en el que, desde la cárcel, San Juan Bautista, "que había anunciado la llegada de Juez que cambia el mundo, pero sentía que el mundo permanecía inmutable" manda a uno de sus discípulos a preguntarle: ¿Eres tú el que debe llegar o debemos esperar a otro?".
En los últimos dos o tres siglos, según el Papa, esta pregunta se ha mantenido abierta, lo que ha provocado que muchos profetas, ideólogos y dictadores dijeran: "No es él, no ha cambiado el mundo. Somos nosotros". Una afirmación que les llevó a crear "sus imperios, sus totalitarismos y sus dictaduras", que han traído sólo "vacío y destrucción". Por ello, según el Pontífice, debemos preguntar a Cristo: ¿Eres tú?, a lo que el Señor responderá: "Veis qué he hecho yo. No he hecho una revolución cruenta, no he cambiado el mundo con la fuerza, sino que he encendido tantas luces que forman un gran camino de luces en el milenio".